BRUSELAS.— Varios países europeos buscan conversar con Donald Trump antes de la reunión prevista entre el presidente de Estados Unidos y el líder ruso Vladímir Putin en Alaska, según personas familiarizadas con el asunto.
Los líderes quieren hablar con Trump antes del viernes, día en que está programado el encuentro con Putin, indicaron las fuentes, que pidieron el anonimato para discutir deliberaciones privadas.
Cualquier conversación seguiría a un intenso fin de semana de diplomacia entre funcionarios estadounidenses, ucranianos y europeos, que incluyó el sábado en el Reino Unido reuniones con el vicepresidente JD Vance y el ministro británico de Exteriores, David Lammy.
Los embajadores de la Unión Europea fueron informados el domingo sobre esas conversaciones, y los ministros de Exteriores del bloque tienen previsto reunirse de forma virtual este lunes. La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre una posible llamada.
Como parte de las discusiones en curso entre funcionarios estadounidenses y rusos, Putin exige que Ucrania ceda toda la región oriental del Donbás a Rusia, así como Crimea —anexada ilegalmente por Moscú en 2014—, como condición para desbloquear un alto el fuego y abrir negociaciones sobre un acuerdo duradero, informó Bloomberg anteriormente.
Ese escenario obligaría a Kiev a renunciar a partes de las regiones de Lugansk y Donetsk que aún controla, y daría a Rusia una victoria que su ejército no ha podido lograr por la vía militar desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
Si el proceso avanza, el tema territorial “tendría que estar sobre la mesa”, junto con garantías de seguridad para Ucrania, declaró el domingo el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el programa This Week de ABC. Sugirió que esto podría implicar que Ucrania reconozca que ha perdido el control de ciertas áreas sin renunciar formalmente a su soberanía sobre ellas.
Ucrania y sus aliados europeos han abogado por un alto el fuego que congele la actual línea de frente como primer paso antes de negociar un arreglo más duradero. También defienden mantener la presión económica sobre Moscú mediante sanciones como forma de influir en Putin. Trump había amenazado con imponer sanciones a Rusia antes de un plazo estadounidense que venció el viernes pasado, pero hasta ahora se ha limitado a aplicar aranceles adicionales a India por sus compras de petróleo ruso.
El presidente Volodímir Zelenski aseguró el fin de semana que Kiev no cederá —y constitucionalmente no puede ceder— territorio, mientras que los líderes europeos reiteraron su respaldo a la soberanía de Ucrania.
“Seguimos comprometidos con el principio de que las fronteras internacionales no deben cambiarse por la fuerza”, afirmaron el sábado en una declaración conjunta. “La actual línea de contacto debe ser el punto de partida de las negociaciones”, añadieron. El comunicado fue respaldado por el primer ministro británico Keir Starmer, la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen y los líderes de Francia, Alemania, Italia, Polonia y Finlandia.
Un funcionario de la UE señaló que EE. UU. ha estado estrechamente implicado en esta diplomacia y ha mostrado interés en mantenerse alineado con Europa.
Según los términos del acuerdo que discuten funcionarios estadounidenses y rusos, Moscú detendría su ofensiva en las regiones ucranianas de Jersón y Zaporiyia a lo largo de las actuales líneas de combate.
No está claro si Moscú está dispuesto a abandonar algún territorio que ocupa actualmente, incluyendo la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa.
Putin ha insistido repetidamente en que sus objetivos de guerra no han cambiado. Entre sus exigencias figuran que Kiev acepte un estatus de neutralidad, renuncie a su aspiración de unirse a la OTAN y reconozca la pérdida de Crimea y de las otras cuatro regiones orientales y meridionales ucranianas.
Partes de Donetsk y Lugansk permanecen bajo ocupación rusa desde 2014, cuando el Kremlin fomentó la violencia separatista poco después de la anexión de Crimea. Putin declaró que las cuatro regiones ucranianas eran “para siempre” parte de Rusia tras anunciar su anexión en septiembre de 2022, aunque sus fuerzas nunca han controlado totalmente esos territorios.

