WASHINGTON.— Los republicanos del Senado tienen previsto presentar esta semana nuevas disposiciones fiscales y sanitarias dentro del paquete económico insignia de 3 billones de dólares del presidente Donald Trump, ignorando las críticas del empresario Elon Musk mientras apuran su aprobación antes del 4 de julio.
El plan del Comité de Finanzas del Senado incluiría recortes en los programas de seguro de salud Medicaid y —posiblemente— Medicare, en aspectos que podrían diferir significativamente de la versión del proyecto que la Cámara de Representantes aprobó por un estrecho margen en mayo. La publicación del borrador del comité probablemente desencadene nuevas disputas entre conservadores fiscales y moderados.
A medida que avanza el debate, sectores empresariales como energía, salud, manufactura y servicios financieros seguirán de cerca los cambios.
El dilema SALT
Una decisión clave para el líder de la mayoría John Thune, el presidente del comité Mike Crapo y otros miembros será cómo abordar el aumento del límite de deducciones por impuestos estatales y locales (SALT, por sus siglas en inglés), que pasó de 10.000 a 40.000 dólares para contribuyentes con ingresos menores a 500.000 dólares, medida crucial para la aprobación del proyecto en la Cámara.
Los senadores quieren reducir el costo de ese aumento, estimado en 350.000 millones de dólares. Sin embargo, el presidente de la Cámara, Mike Johnson, y un grupo de republicanos de estados con altos impuestos advirtieron que cualquier reducción del nuevo tope podría hacer fracasar la iniciativa cuando vuelva a la Cámara. Al mismo tiempo, empresas de servicios registradas como “pass-through” presionan para eliminar una cláusula que limita su capacidad de deducir esos impuestos.
Se espera que el Comité de Finanzas del Senado proponga extender de forma permanente tres beneficios fiscales para empresas que, según la versión de la Cámara, expiran en 2029: la deducción por investigación y desarrollo, la posibilidad de usar depreciación y amortización como base para deducir intereses, y la depreciación acelerada del 100% para ciertos activos, incluidas fábricas y maquinaria.
Estas medidas son prioritarias para fabricantes y bancos. Para financiar estos incentivos —que muchos economistas consideran los de mayor impulso al crecimiento dentro del paquete fiscal— los senadores podrían eliminar temporalmente las exenciones sobre propinas y horas extra, que Trump promovió en su campaña entre trabajadores del sector gastronómico y hotelero. La Casa Blanca busca conservar esos beneficios.
El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, señaló que Trump “está a favor de cambiar” la deducción SALT, pero que corresponde al Congreso alcanzar un consenso. “Es una cuestión de negociación entre el Senado y la Cámara”, dijo el domingo en el programa Face the Nation de CBS. “Lo que necesitamos —y el presidente quiere— es una ley que se apruebe y lo haga para el 4 de julio”.
Créditos verdes y tensiones internas
El comité también deberá tomar decisiones difíciles sobre los créditos fiscales para energías limpias, cuya eliminación permitiría ahorrar casi 600.000 millones de dólares, según la versión de la Cámara.
El viernes, diferentes sectores republicanos de la Cámara publicaron comunicados enfrentados. El conservador House Freedom Caucus advirtió que cualquier intento de restaurar créditos verdes los llevaría a votar en contra del proyecto: “Queremos ser claros: si el Senado intenta diluir, eliminar o revertir los recortes de gasto y las eliminaciones de créditos del ‘Nuevo Scam Verde’ del IRA que logramos en esta legislación, no lo aceptaremos”.
Por el contrario, un grupo de 13 republicanos moderados, liderados por Brian Fitzpatrick (Pensilvania) y Jen Kiggans (Virginia), pidió modificar el proyecto para proteger proyectos de energías renovables en distritos republicanos promovidos por la Ley de Reducción de la Inflación del presidente Joe Biden. “Nos preocupan varias disposiciones que cancelan abruptamente ciertos créditos solo 60 días después de promulgada la ley, incluso para proyectos que aún no comenzaron”, escribieron en una carta al Senado.
Los bancos también están atentos a que los créditos fiscales utilizados para financiar proyectos verdes no pierdan su valor contable.
Riesgos en salud
Los recortes a Medicaid y Medicare representan el mayor desafío del borrador senatorial. Si bien muchos republicanos apoyan imponer nuevos requisitos laborales para que adultos sanos accedan a Medicaid, algunos moderados, como Lisa Murkowski (Alaska), expresaron inquietudes por el plazo de solo 18 meses para que los estados implementen ese requisito.
Además, otras disposiciones de la Cámara como el cobro de copagos a beneficiarios de Medicaid y la limitación de impuestos estatales a proveedores de Medicaid (que aumentan los reembolsos federales) son altamente polémicas. Los senadores Josh Hawley (Misuri) y Jim Justice (Virginia Occidental) ya se manifestaron en contra.
Para compensar la eliminación de estas medidas, los republicanos analizan imponer nuevas restricciones a las prácticas de facturación en Medicare Advantage, lo que afectaría a las grandes aseguradoras de salud que ofrecen ese plan.
Pese a todo, los líderes republicanos aseguran que el proyecto fiscal mantiene su curso y que buena parte del texto aprobado por la Cámara seguirá vigente.
El comité de reglas del Senado está revisando si ciertas disposiciones no son principalmente de naturaleza fiscal. Entre las más vulnerables a ser eliminadas bajo las reglas presupuestarias figuran las que limitan regulaciones estatales sobre inteligencia artificial, eliminan normas sobre armas y restringen atribuciones de tribunales federales.
En general, los legisladores siguen la línea de Trump y respaldan el paquete de 3 billones de dólares, eje de su agenda económica. Musk, el mayor donante político de la campaña de 2024, ha amenazado con financiar campañas contra quienes apoyen la iniciativa, pero los legisladores coinciden en que alinearse con el presidente es la opción más segura para sobrevivir políticamente.
“Ya estamos bastante avanzados”, dijo Thune a los periodistas el jueves por la tarde, antes del receso de fin de semana.

