WASHINGTON.— Para los operadores bursátiles, diciembre suele ser época de window-dressing: cargar cartera con los ganadores del año y deshacerse de los perdedores para cerrar el período con buenas cifras.
Esta vez está ocurriendo lo contrario. Los inversores están rotando fuera de los gigantes tecnológicos que explicaron prácticamente todo el avance del 17% del S&P 500 este año y están comprando acciones de pequeñas compañías riesgosas y de sectores tradicionales del transporte que quedaron atrás durante meses.
Desde que las acciones en EE.UU. tocaron su mínimo reciente el 20 de noviembre, el índice Russell 2000 de small caps subió 9,4%, alcanzando un máximo histórico el jueves. Las micro-caps avanzaron 12%, mientras que un conjunto de acciones sensibles al ciclo económico —camiones, navieras y aerolíneas— ganó 11%, con subas en todas las ruedas. El S&P 500 trepó 5,1% en ese mismo período.
La rotación ocurre mientras los inversores cuestionan cada vez más la tesis de que la inteligencia artificial levanta a todos los barcos tecnológicos, con pesos pesados como Nvidia Corp. y Microsoft Corp. mostrando un freno en sus rallies. El optimismo de que la economía estadounidense podría acelerarse en el primer semestre de 2026 está impulsando a los traders a apostar por acciones de valor a costa del sector tecnológico.
Strategas Asset Management LLC está recomendando a sus clientes sobreponderar una versión del S&P 500 sin el sesgo por capitalización frente al índice tradicional ponderado por market cap. El cofundador Jason De Sena Trennert cita expectativas de que el proyecto de ley tributaria del presidente Donald Trump impulsará el consumo y la inversión de capital. También mencionó que el Mundial podría estimular y ampliar el crecimiento económico y de ganancias el próximo año.
Trennert no está solo. Michael Hartnett, estratega jefe de inversiones de Bank of America Corp., recomendó el viernes comprar mid-caps “baratas” de cara a 2026, con la Casa Blanca probablemente dispuesta a intervenir para contener la inflación y el desempleo. Su equipo también ve el mayor potencial relativo en sectores ligados al ciclo económico, como constructoras de viviendas, minoristas, REITs y compañías de transporte.
Noviembre mostró el cambio de liderazgo con claridad: el S&P 500 Equal Weighted subió 1,7%, mientras que la versión estándar avanzó apenas 0,3%. Al mismo tiempo, las 50 compañías más grandes del S&P 500 cayeron 0,6% en el mes, mientras que las otras 450 subieron 1,3%, según datos de BofA.
Salud, servicios de comunicación y materiales lideraron las ganancias en noviembre mientras el big tech flaqueaba. De hecho, salud fue el sector con mejor desempeño del S&P 500, con un alza de 9,1%, mientras que tecnología fue el gran perdedor, con una caída de 4,4%. A nivel de factores, valor superó a crecimiento y al resto de los grupos, una reversión abrupta después de que valor había quedado muy atrás hasta octubre.
Las acciones momentum también mostraron una fuerte baja, lo que “podría señalar un cambio en el liderazgo, con ganadores tradicionales cediendo paso a los rezagados”, dijo Savita Subramanian, jefa de estrategia cuantitativa y de renta variable de BofA.
Scott Rubner, de Citadel Securities, dijo el viernes a sus clientes que las rotaciones “siguen activas bajo la superficie”, con el Russell 2000 superando notablemente al S&P 500 y al Nasdaq 100 en varias ruedas.
(Leer: Rubner de Citadel Securities se muestra alcista hacia fin de año y comienzos de 2026)
La rotación fue impulsada por preocupaciones sobre el gasto en IA el mes pasado, a medida que el big tech presentaba resultados, permitiendo que los rezagados del año recuperaran terreno.
Fue “parte de un proceso de digestión que se ha vuelto casi rutinario en los últimos años, especialmente en lo referido a ganancias tecnológicas”, dijo Kevin Gordon, jefe de investigación macro y estrategia en Charles Schwab & Co.
El sector tecnológico sigue mostrando ganancias sólidas en el año, apuntó Gordon, señalando que más de dos tercios de sus integrantes operan por encima de su promedio móvil de 200 días, incluso después de la corrección del segmento.
“Una ampliación de las ganancias puede continuar, pero no espero que sea un camino suave, sobre todo porque algunas de las partes más sensibles a las tasas podrían decepcionarse si la Reserva Federal finalmente recorta menos de lo previsto el próximo año y si el mercado laboral sigue debilitándose”.

