PEKÍN.—El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, inició un viaje por China para hablar del conflicto en Ucrania y de las posibilidades de inversión en su país. En un acto oficial en Shanghái, Lula afirmó que el gigante sudamericano está de vuelta en la escena internacional después de una ausencia inexplicable y que quiere volver a colocar a Brasil «en la nueva geopolítica mundial».
En su visita, el líder izquierdista se reunirá con su homólogo chino, Xi Jinping, en Pekín, para intentar formar un grupo de países mediadores en el conflicto que asola a Ucrania.
También participó en la toma de posesión de la exmandataria brasileña Dilma Rousseff como presidenta del banco de los BRICS, grupo que reúne a Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica.
Lula encabeza una delegación que incluye a unos 40 representantes políticos, entre ellos nueve ministros, gobernadores de estados y diputados, y un nutrido grupo de empresarios. Esta es la cuarta visita oficial a China para Lula, quien ha sido presidente en tres ocasiones.
Desde su primer mandato, las relaciones entre China y Brasil experimentaron un fuerte impulso. Tras la primera visita de Lula en 2004, el volumen de comercio entre ambas economías creció 21 veces, según Planalto.
En 2022, el gigante asiático importó por valor de más de 89.700 millones de dólares, especialmente soja y minerales, y exportó por un monto de 60.700 millones.
En esta ocasión, Lula espera consolidar la relación entre ambos países e invitar a Xi Jinping a Brasil para una reunión bilateral en la que se puedan mostrar proyectos para los que Brasil busca inversiones chinas.
Cabe destacar que ambos países no han impuesto sanciones a Rusia, por lo que esperan desempeñar un papel de mediadores en el conflicto ucraniano.

