WALL STREET.— Los mercados globales entran en 2026 con una agenda cargada de riesgos políticos, tensiones geopolíticas, divergencias monetarias y el factor omnipresente de la inteligencia artificial, tras un 2025 excepcional para los activos financieros pero difícilmente repetible, según analistas y sondeos recientes.
Un punto crítico será la nominación del nuevo presidente de la Reserva Federal en enero, tras el vencimiento del mandato de Jerome Powell en mayo.
Donald Trump presiona por más recortes de tasas, lo que pone en debate la independencia del banco central. Analistas advierten que una política monetaria demasiado laxa podría reavivar la inflación y obligar luego a una corrección abrupta.
En paralelo, la Corte Suprema de EE.UU. evaluará la legalidad de los aranceles de emergencia de Trump, mientras las elecciones legislativas de noviembre suman incertidumbre.
La geopolítica también escala tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, con advertencias de Trump sobre posibles acciones militares en la región y un impacto indirecto sobre América Latina, donde Brasil y Colombia irán a elecciones bajo fuerte presión de los mercados.
En renta variable, las bolsas de EE.UU., Europa y Japón aún podrían subir en 2026, pero con menor impulso que el año pasado. Un 56% de los analistas prevé una corrección y crece el temor a una toma de ganancias en acciones vinculadas a la inteligencia artificial, ante dudas sobre retornos y aumento del endeudamiento corporativo.
En el frente monetario, los bancos centrales transitan caminos distintos: la Fed recortó tasas tres veces en 2025 y el mercado espera nuevas bajas, mientras el BCE mantendría la pausa y Japón podría llevar la tasa al 1%.
Aun así, los rendimientos largos siguen elevados por el peso del estímulo fiscal. El dólar podría debilitarse moderadamente, con fortalecimiento del yen y estabilidad en euro y libra.
En criptomonedas, Bitcoin sigue altamente correlacionado con el sector tecnológico y la volatilidad continuará elevada. Aunque cerró 2025 con caída de más del 6%, la adopción institucional y los ETFs podrían sostener la demanda de largo plazo, según analistas.

