BUENOS AIRES.— El paro general en Argentina comenzó esta madrugada y se extenderá durante 24 horas en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
La medida coincide con el debate del proyecto en la Cámara de Diputados, luego de haber sido aprobado por el Senado el pasado 12 de febrero.
La convocatoria es encabezada por la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) y representa la cuarta huelga general desde que Milei asumió la Presidencia en diciembre de 2023. El paro afectará a múltiples sectores de la actividad pública y privada, incluido el transporte de pasajeros.
El debate parlamentario se desarrolla en un clima de alta tensión política y sindical. Mientras el oficialismo busca consolidar los apoyos necesarios para avanzar con la iniciativa, organizaciones gremiales y sociales llamaron a movilizarse frente al Congreso.
La CGT y la CTA impulsan el paro en simultáneo con el tratamiento en Diputados del proyecto de modernización laboral promovido por el Ejecutivo.
El Gobierno advirtió a los gremios del transporte que una eventual paralización del servicio podría implicar el incumplimiento de la conciliación obligatoria vigente, e instó a “abstenerse de llevar adelante toda medida de acción directa” mientras rige esa instancia administrativa.
El proyecto introduce cambios estructurales en el régimen laboral. Entre los principales puntos figuran modificaciones en el cálculo de indemnizaciones por despido, la creación de un Fondo de Asistencia Laboral (FAL) con aportes empresariales mensuales para cubrir eventuales desvinculaciones, cambios en la regulación de vacaciones y horas extra, y nuevas restricciones al derecho a huelga.
Uno de los artículos más controvertidos, que preveía una reducción salarial durante licencias por enfermedad o accidente, fue retirado por el oficialismo para facilitar la aprobación. Esa modificación implicaría que, de obtener media sanción en Diputados, el texto deba regresar al Senado para una nueva revisión.
La CGT optó por convocar al paro sin movilización centralizada, mientras que la CTA y otros sindicatos y movimientos sociales llamaron a concentrarse en las inmediaciones del Congreso. Durante la votación en el Senado, el 12 de febrero, se registraron incidentes entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Los gremios sostienen que la reforma implica una pérdida de derechos laborales, mientras que sectores empresariales respaldan la iniciativa aunque advierten que la creación de empleo formal depende también de condiciones macroeconómicas como crecimiento, acceso al crédito e inversión.
La sesión en Diputados se anticipa extensa y su resultado definirá si la iniciativa queda sancionada o debe volver al Senado para su tratamiento definitivo.

