PYONGYANG — El presidente chino, Xi Jinping, arribó este lunes a Corea del Norte en una visita de Estado de dos días de duración, orientada a restablecer la influencia de Pekín sobre su vecino comunista, en un escenario marcado por la expansión del arsenal atómico norcoreano y su creciente alianza estratégica con Rusia.
El mandatario chino y su delegación —integrada por el jefe de gabinete, Cai Qi, y el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi— fueron recibidos en el aeropuerto de Pyongyang por el líder norcoreano, Kim Jong Un, y su esposa, Ri Sol Ju. Posteriormente, ambos jefes de Estado se trasladaron a la plaza Kim Il Sung, donde se llevó a cabo una ceremonia oficial de bienvenida con salvas de artillería y consignas que aclamaban la alianza «inquebrantable» entre ambos países.
Desafío geopolítico y línea roja nuclear
El viaje, que representa la primera visita de Xi a territorio norcoreano en siete años, ocurre semanas después de que el líder chino mantuviera cumbres de alto nivel en Pekín con el presidente estadounidense, Donald Trump, y el mandatario ruso, Vladimir Putin.
La iniciativa diplomática busca proyectar a China como una potencia estabilizadora global frente a la política exterior de Washington, caracterizada por las tensiones con Irán y la imposición de barreras comerciales.
En la víspera del viaje, Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano, advirtió que el programa armamentístico de Pyongyang es «absolutamente no negociable», calificando de «anacrónicas» las expectativas de desnuclearización de Estados Unidos. Analistas internacionales señalan que Pekín podría estar adoptando una aceptación tácita del estatus de Corea del Norte como potencia nuclear de facto, omitiendo las referencias a la «desnuclearización» en los recientes comunicados oficiales y libros blancos de no proliferación.
El factor ruso y el contexto regional
La visita tiene lugar en un contexto de reactivación del comercio bilateral tras el aislamiento impuesto por la pandemia de COVID-19. No obstante, la dinámica regional se ha visto modificada por el tratado de asociación estratégica y asistencia militar mutua firmado entre Pyongyang y Moscú en 2024.
Por su parte, desde Seúl, el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, conmemoró su primer año de mandato reiterando los llamamientos a la desnuclearización de la península y al diálogo, propuestas que hasta el momento han sido desestimadas por el régimen de Kim Jong Un. En un artículo de opinión publicado en el diario oficial Rodong Sinmun, Xi Jinping instó a reforzar la comunicación estratégica bilateral y a oponerse de manera conjunta al «hegemonismo y la política de fuerza».

