WALL STREET.— Los futuros de las acciones estadounidenses mostraban movimientos contenidos en la apertura del lunes, en una reacción moderada a los recientes ataques de Washington contra instalaciones nucleares iraníes.
Los operadores esperan ahora la respuesta de Teherán y evalúan el posible impacto que podría tener sobre los mercados. El petróleo, tras haber repuntado con fuerza, redujo gran parte de sus ganancias.
Los futuros del S&P 500 operaban prácticamente sin cambios tras la caída registrada por el índice la semana pasada. Las bolsas europeas retrocedían levemente, mientras que el dólar se fortalecía un 0,2% y los bonos del Tesoro estadounidense perdían terreno. El crudo Brent llegó a avanzar hasta un 5,7%, pero luego recortó esas ganancias y cotizaba con una suba inferior al 1%.
El petróleo continúa siendo el principal foco de atención. Cualquier interrupción del tráfico a través del estrecho de Ormuz —una arteria clave para el comercio global de crudo y gas natural— podría provocar un alza abrupta en los precios de la energía. Aunque el canciller iraní, Abbas Araghchi, reiteró que “todas las opciones están sobre la mesa”, las preocupaciones sobre una disrupción inmediata en el suministro comienzan a disiparse.
“El factor clave será si se produce un cierre del estrecho de Ormuz. No lo vemos como el escenario base”, sostuvo Francisco Simón, jefe de estrategia para Europa de Santander Asset Management. “La evolución del conflicto en los próximos días y semanas mantendrá al mercado dentro de un rango, aunque con sesgo a la baja”.
Desde que comenzó la ofensiva inicial de Israel contra Irán a principios de mes, la reacción del mercado ha sido relativamente moderada. Incluso con las caídas recientes, el S&P 500 se encuentra apenas un 3% por debajo de su máximo histórico alcanzado en febrero.
El potencial de nuevas correcciones parece acotado, ya que muchos inversores institucionales se han preparado para una posible escalada. Los administradores de fondos han reducido su exposición a acciones, los niveles técnicos ya no muestran sobrecompra y ha aumentado la demanda de coberturas, lo que reduce la probabilidad de ventas masivas a estos niveles.
Sin embargo, un eventual cierre del estrecho de Ormuz podría desencadenar un escenario de estanflación, con menor crecimiento económico y mayor inflación impulsada por el encarecimiento del crudo. “Ese sería el principal riesgo para los mercados, ya que también limitaría la capacidad de los bancos centrales para intervenir con políticas de estímulo”, advirtió Ulrich Urbahn, jefe de estrategia multiactivo de Berenberg.
En el plano monetario, la presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, Mary Daly, dijo el domingo que considera que la política actual de la Fed está “en una buena posición”, con riesgos equilibrados entre el empleo y la estabilidad de precios. Daly prevé un recorte de tasas recién en otoño (boreal), más tarde que su par Christopher Waller, quien sugirió el viernes que podría haber un primer movimiento tan pronto como en julio.

