LONDRES.— El primer ministro británico, Keir Starmer, prometió este viernes seguir adelante con su agenda de “cambio” para el Reino Unido después de que el Partido Laborista sufriera duras pérdidas en las elecciones locales, en un golpe que profundizó las dudas sobre su capacidad de gobernar.
A menos de dos años de haber ganado una elección general con una mayoría aplastante, Starmer vio cómo los votantes castigaban a su gobierno laborista, especialmente en algunos de sus bastiones históricos en antiguas regiones industriales del centro y norte de Inglaterra.
El principal beneficiario fue el partido populista Nigel Farage, Reform UK, que obtuvo más de 350 bancas en consejos municipales ingleses y podría convertirse en la principal oposición en Escocia y Gales frente al Partido Nacional Escocés y Plaid Cymru, según los resultados previstos para más tarde este viernes.
Los primeros resultados confirmaron la fragmentación del tradicional sistema bipartidista británico hacia un esquema multipartidario, en lo que analistas consideran una de las mayores transformaciones de la política británica en el último siglo.
Los históricamente dominantes Partido Laborista y Partido Conservador perdieron votos tanto frente a Reform UK como frente al izquierdista Partido Verde y los movimientos nacionalistas en Escocia y Gales.
Pese a las pérdidas, aliados de Starmer salieron a respaldarlo, aun cuando sus niveles de popularidad se encuentran entre los peores para un líder británico en décadas. El primer ministro visitó uno de los pocos distritos donde el laborismo logró resistir para asegurar que continuará en el cargo.
“No voy a irme”, declaró a periodistas en Ealing, al oeste de Londres, donde los laboristas conservaron el control del consejo municipal. Según Starmer, los votantes están más preocupados por la lentitud de los cambios que por su liderazgo.
El mandatario prometió presentar nuevas medidas para transformar el Reino Unido, en lo que representa otro intento de relanzamiento para un gobierno que no logró transmitir con claridad su visión ni contener la crisis del costo de vida, agravada además por las guerras en Ucrania e Irán.
Sin embargo, el alcance de las pérdidas fue contundente. Las elecciones incluyeron 136 consejos locales en Inglaterra y los parlamentos autónomos de Escocia y Gales, en el test electoral más importante antes de las próximas elecciones generales previstas para 2029.
“El panorama fue prácticamente tan malo como cualquiera esperaba para los laboristas, o incluso peor”, afirmó John Curtice, uno de los encuestadores más respetados del Reino Unido.
Algunos legisladores laboristas advirtieron que, si el partido tiene un mal desempeño en Escocia, pierde el poder en Gales y fracasa en retener buena parte de los aproximadamente 2.500 escaños municipales que defendía en Inglaterra, Starmer enfrentará nuevas presiones para renunciar o, al menos, fijar un cronograma de salida.
Sus aliados intentaron frenar esa discusión. El ministro de Defensa, John Healey, aseguró que lo último que desean los votantes es “el potencial caos de una elección interna de liderazgo” y sostuvo que Starmer todavía puede cumplir sus promesas.
Farage calificó los resultados como un “cambio verdaderamente histórico en la política británica”.
En algunos distritos, el Partido Laborista prácticamente desapareció. En Tameside, en el Gran Manchester, perdió el control del consejo local por primera vez en casi 50 años después de que Reform UK ganara las 14 bancas que defendían los laboristas.
En la cercana ciudad de Wigan, controlada por el laborismo durante más de medio siglo, el partido perdió las 20 bancas que ponía en juego, todas frente a Reform UK.
El partido de Farage también logró por primera vez el control de un distrito londinense tras quedarse con 30 de las 43 bancas municipales en Havering, al este de la capital británica.
Aunque los gobiernos suelen sufrir desgaste en elecciones de medio término, encuestadores señalaron que el laborismo podría registrar la peor pérdida de bancas municipales desde 1995, cuando el entonces primer ministro conservador John Major perdió más de 2.000 escaños en medio de escándalos de corrupción.
Reform UK sumó hasta ahora 367 bancas municipales en Inglaterra. El laborismo perdió 254 y el Partido Conservador retrocedió en otras 146.
La mayoría de los resultados definitivos, incluidos los de Escocia y Gales, se conocerán más tarde este viernes.
Starmer, exabogado, había llegado al poder en 2024 con una de las mayores mayorías parlamentarias de la historia moderna británica, ofreciendo estabilidad tras años de turbulencia política.
Sin embargo, su gestión estuvo marcada por cambios de rumbo en políticas públicas, una alta rotación de asesores y controversias como el nombramiento de Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Estados Unidos, quien fue desplazado apenas nueve meses después debido a sus vínculos con el fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein.
Por ahora, un intento inmediato para desplazar a Starmer no parece inminente. Dos posibles sucesores, el alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, y la ex viceprimera ministra Angela Rayner, todavía no estarían en posición de lanzar candidaturas internas, mientras otros potenciales rivales evitan moverse contra el líder laborista.

