BUENOS AIRES.— El jefe de Gabinete del presidente Javier Milei, Manuel Adorni, renunció el sábado luego de meses intentando desactivar acusaciones de corrupción, convirtiéndose en la salida política de mayor peso desde que el líder libertario llegó al poder.
Uno de los colaboradores más cercanos de Milei, Adorni decidió dar un paso al costado en medio de una investigación sobre compras de inmuebles y viajes de lujo en avión privado, incompatibles, según la oposición y la Justicia, con los ingresos declarados como funcionario público.
Tras negar durante dos meses cualquier irregularidad, a comienzos de este mes reconoció en una entrevista televisiva que había ocultado u$s 500.000 al fisco argentino y aseguró que gran parte de su patrimonio provino de una apuesta total por Bitcoin realizada hace más de una década. Antes de ingresar al Gobierno había sido panelista de televisión, profesor universitario y vocero presidencial, además de cuestionar públicamente a dirigentes condenados por corrupción.
«Me han convertido en un criminal y un corrupto sin que exista un solo acto de corrupción de mi parte. Hay un límite para esta persecución constante y yo ya llegué al mío», escribió Adorni en su cuenta de X al anunciar su renuncia.
La salida implica un fuerte cambio de estrategia para la administración Milei. Durante meses, el Presidente desestimó las denuncias y las calificó como operaciones impulsadas por la oposición y sectores de la prensa. En abril, incluso, Milei y gran parte de su gabinete respaldaron públicamente a Adorni durante una presentación en el Congreso, donde el entonces jefe de Gabinete aseguró que demostraría su inocencia en los tribunales y descartó renunciar.
El impacto político
En plena polémica, la imagen positiva de Milei cayó por debajo del 36% en abril, casi diez puntos menos que a comienzos del año, según la encuesta LatAm Pulse, elaborada por AtlasIntel para Bloomberg News. Posteriormente logró recuperarse hasta alrededor del 40%.
El mismo relevamiento mostró que la corrupción pasó a ser la principal preocupación de los argentinos y que más de la mitad de los consultados espera que aparezcan nuevas revelaciones en los próximos seis meses
La causa comenzó en marzo, cuando se difundieron fotografías de la esposa de Adorni —quien no ocupaba ningún cargo público— viajando a Nueva York a bordo del avión presidencial, un tipo de privilegio que el propio funcionario había criticado cuando era portavoz del Gobierno.
Posteriormente aparecieron imágenes de Adorni y su familia viajando en un jet privado hacia Punta del Este. Además, medios locales informaron sobre la compra de dos propiedades desde que Milei llegó a la Presidencia —un departamento y una casa de fin de semana en las afueras de Buenos Aires— financiadas por particulares.
Según la investigación, el 4 de mayo un contratista declaró ante la Justicia que Adorni le pagó u$s 245.000 en efectivo por remodelaciones en una de las viviendas, incluyendo la construcción de una pileta y una fuente.
Durante meses, incluso ante el Congreso, Adorni sostuvo que no había cometido ninguna irregularidad. Sin embargo, posteriormente admitió haber evadido impuestos durante varios años y haber omitido esa información en sus declaraciones patrimoniales. También afirmó haber ganado u$s 300.000 gracias a una inversión en Bitcoin realizada en 2013, pese a que en un video de 2020 aseguraba no comprender el funcionamiento de las criptomonedas.
Un golpe para el círculo íntimo de Milei
La renuncia también representa un revés político para Karina Milei, hermana del Presidente y una de las figuras con mayor influencia dentro del Gobierno, quien impulsó la carrera política de Adorni y promovió su nombramiento como jefe de Gabinete tras el triunfo oficialista en las elecciones legislativas de octubre.
El expresidente Mauricio Macri, cuyo espacio respaldó buena parte de la agenda legislativa de Milei, había cuestionado en su momento la designación de Adorni debido a su falta de experiencia política.
El año pasado, Adorni ganó una banca en el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, aunque nunca asumió para continuar en el Gobierno nacional. Incluso circulaban versiones de que podría competir por la Jefatura de Gobierno porteña el próximo año.
Desde el inicio de la gestión libertaria, Adorni se había convertido en uno de los principales rostros de la política de ajuste y de la agenda anticorrupción de Milei, encabezando decenas de conferencias de prensa en las que anunciaba medidas para eliminar privilegios, gastos excesivos y presuntos mecanismos de corrupción dentro del Estado.

