WASHINGTON.- Los empresarios colombianos, Alex Saab y Álvaro Pulido, fueron acusados este jueves en Estados Unidos de lavar más de 350 millones de dólares a través de un supuesto fraude aprovechando el tipo de cambio controlado por el gobierno de Venezuela, informó el Departamento de Justicia.
Pulido y Saab, sancionados más temprano por el Departamento del Tesoro estadounidense por orquestar “una red de corrupción” en el programa CLAP de subsidios alimentarios del gobierno venezolano, fueron imputados cada uno en una acusación de ocho cargos: uno de conspiración para cometer lavado de dinero y siete de blanqueo de capitales.
“Hoy estamos imponiendo sanciones para acabar con uno de los esquemas más despreciables que se han ejecutado contra el pueblo venezolano. No permitiremos que Maduro se beneficie de la hambruna forzada del pueblo venezolano”, manifestó un funcionario que declaró en condición de anonimato.
Los hijastros de Maduro sancionados son Walter, Yosser y Yoswal Flores, conocidos como “Los Chamos” e hijos de Cilia Flores, esposa del mandatario y primera dama de Venezuela.
En total, el Departamento del Tesoro ha sancionado a diez individuos (incluidos Saab y los tres hijastros), que a partir de ahora verán congelados todos los activos o bienes inmuebles que puedan tener en Estados Unidos y, además, se les prohíbe hacer transacciones financieras con cualquier ciudadano estadounidense.
Como consecuencia, esos sujetos tendrán grandes dificultades para acceder al sistema financiero internacional, que está basado en el dólar.
Saab, de ascendencia libanesa y nacido hace 47 años en la ciudad caribeña de Barranquilla, Colombia, está relacionado con varias empresas, entre ellas la Group Grand Limited (GGL) que es señalada de vender al gobierno venezolano alimentos a precios subsidiados para distribuir en barrios humildes.
Si bien, Saab se mantuvo como empresario de bajo perfil y se movía entre las sombras en Colombia, su nombre apareció en los medios cuando la exfiscal venezolana Luisa Ortega lo acusó en 2017 de ser uno de los testaferros de Nicolás Maduro.
Sin embargo, las denuncias contra Saab datan de varios años atrás. El portal de periodismo de investigación Armando.info, señaló que al parecer Saab, hacia parte entonces de una red de lavado de activos que obtuvo millonarios recursos por la exportación ficticia de alimentos a Venezuela.
De igual manera, el portal venezolano arremetió contra Saab en 2011 señalándolo de haber firmado un contrato con el Gobierno de Hugo Chávez para proveer casas prefabricadas para el plan “Misión Vivienda”.
Ante esta situación, Saab demandó a los periodistas del portal por el presunto delito de difamación e injuria, lo que los obligó a huir de Venezuela luego de recibir amenazas y su información personal fuese divulgada en las redes sociales, tal como denunció la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Desde entonces, el paradero de Saab es un misterio y es buscado por las autoridades de Colombia, que también lo señalan de delitos de lavado de activos, concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito, exportaciones e importaciones ficticias y estafa agravada por haber realizado compras internacionales con la empresa Shatex.
Sin embargo, tras conocerse las sanciones impuestas por Washington, Saab se comunicó con la prensa colombiana, y negó tajantemente alguna irregularidad. “Considero sumamente injusta la sanción porque nada tengo que ver en política, soy un empresario como cualquier otro, y los empresarios no podemos ser víctimas de los intereses políticos”, sostuvo.
En esa línea, el Departamento del Tesoro también sancionó a 13 empresas, algunas de ellas propiedad de Saab y sus socios, y que a partir de ahora verán congelados sus activos.

