TEHERÁN.— El optimismo aumentó el jueves ante la posibilidad de que la guerra con Irán esté cerca de terminar, luego de que un mediador clave de Pakistán lograra avances en temas “difíciles”, según una fuente. Sin embargo, Irán advirtió que el destino de su programa nuclear aún no está definido.
Estados Unidos y Pakistán vienen impulsando la posibilidad de un acuerdo en un conflicto que ya lleva más de seis semanas. El presidente Donald Trump aseguró que un eventual pacto permitiría reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del suministro global de petróleo y gas.
El cierre de esa vía generó el mayor shock en los precios del crudo de la historia reciente y obligó al Fondo Monetario Internacional a recortar sus proyecciones de crecimiento global, advirtiendo que un conflicto prolongado podría llevar a la economía mundial al borde de una recesión.
El jefe del ejército de Pakistán y figura clave en la mediación, el mariscal de campo Asim Munir, llegó a Teherán el miércoles para intentar evitar una reanudación del conflicto, luego de que las negociaciones del fin de semana en Islamabad terminaran sin acuerdo.
Un alto funcionario iraní señaló que la visita elevó las expectativas de una segunda ronda de conversaciones y una extensión del alto el fuego de dos semanas, aunque persisten diferencias fundamentales en torno al programa nuclear.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán indicó que ambas partes están dispuestas a retomar las negociaciones, aunque aún no hay una fecha definida.
Además, Pakistán señaló que cualquier acuerdo de paz deberá incluir un alto el fuego en Líbano, donde Israel mantiene una ofensiva paralela contra Hezbollah, grupo respaldado por Irán.
El gabinete de Israel discutió esta semana un posible alto el fuego en ese frente, mientras Trump anunció que los líderes de Israel y Líbano mantendrán un contacto directo por primera vez en décadas.
En los mercados, la expectativa de una rápida resolución del conflicto impulsó un fuerte rally de las acciones globales, con nuevos máximos históricos en Asia y en Wall Street, mientras los precios del petróleo se estabilizaron.
Desde la Casa Blanca, la vocera Karoline Leavitt calificó las conversaciones mediadas por Pakistán como “productivas y en curso”, aunque negó que Estados Unidos haya solicitado formalmente una extensión del alto el fuego vigente.
Aún no están confirmadas nuevas reuniones presenciales, pero es probable que vuelvan a realizarse en Pakistán.
Desde Teherán, el jefe de la Organización de Energía Atómica, Mohammad Eslami, advirtió que cualquier acuerdo deberá respetar los derechos e intereses de Irán para tener éxito.
El conflicto comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, que derivaron en represalias iraníes contra países del Golfo y reactivaron el enfrentamiento entre Israel y Hezbollah en Líbano. Miles de personas han muerto, principalmente en Irán y Líbano, mientras el alza de los costos energéticos sacude a los mercados y a los responsables de política económica.
El programa nuclear iraní sigue siendo el principal punto de fricción. Estados Unidos propuso suspender la actividad nuclear durante 20 años, mientras que Teherán planteó una pausa de entre tres y cinco años.
Washington también exige que el material nuclear enriquecido sea retirado del país, mientras que Irán reclama el levantamiento de sanciones internacionales.
A mitad del alto el fuego de dos semanas, las diferencias sobre este tema siguen sin resolverse, según fuentes iraníes.
Otra fuente indicó que Irán habría aceptado diluir su uranio altamente enriquecido bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica y de Estados Unidos.
En paralelo, el conflicto llevó a Irán a cerrar de facto el estrecho de Ormuz a embarcaciones extranjeras, reduciendo fuertemente las exportaciones energéticas del Golfo. Estados Unidos, por su parte, intensificó la presión con un bloqueo naval sobre buques que se dirigen a puertos iraníes.
El mando militar conjunto iraní advirtió que podría interrumpir el comercio en el Golfo, el mar de Omán y el mar Rojo si el bloqueo estadounidense continúa.
No obstante, Teherán podría considerar permitir el tránsito seguro de buques por el lado omaní del estrecho como parte de un acuerdo que evite una nueva escalada del conflicto.
Crecen las expectativas de un acuerdo para poner fin a la guerra con Irán, pero el frente nuclear sigue sin resolverse
El optimismo aumentó el jueves ante la posibilidad de que la guerra con Irán esté cerca de terminar, luego de que un mediador clave de Pakistán lograra avances en temas “difíciles”, según una fuente. Sin embargo, Irán advirtió que el destino de su programa nuclear aún no está definido.
Estados Unidos y Pakistán vienen impulsando la posibilidad de un acuerdo en un conflicto que ya lleva más de seis semanas. El presidente Donald Trump aseguró que un eventual pacto permitiría reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del suministro global de petróleo y gas.
El cierre de esa vía generó el mayor shock en los precios del crudo de la historia reciente y obligó al Fondo Monetario Internacional a recortar sus proyecciones de crecimiento global, advirtiendo que un conflicto prolongado podría llevar a la economía mundial al borde de una recesión.
El jefe del ejército de Pakistán y figura clave en la mediación, el mariscal de campo Asim Munir, llegó a Teherán el miércoles para intentar evitar una reanudación del conflicto, luego de que las negociaciones del fin de semana en Islamabad terminaran sin acuerdo.
Un alto funcionario iraní señaló que la visita elevó las expectativas de una segunda ronda de conversaciones y una extensión del alto el fuego de dos semanas, aunque persisten diferencias fundamentales en torno al programa nuclear.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán indicó que ambas partes están dispuestas a retomar las negociaciones, aunque aún no hay una fecha definida.
Además, Pakistán señaló que cualquier acuerdo de paz deberá incluir un alto el fuego en Líbano, donde Israel mantiene una ofensiva paralela contra Hezbollah, grupo respaldado por Irán.
El gabinete de Israel discutió esta semana un posible alto el fuego en ese frente, mientras Trump anunció que los líderes de Israel y Líbano mantendrán un contacto directo por primera vez en décadas.
En los mercados, la expectativa de una rápida resolución del conflicto impulsó un fuerte rally de las acciones globales, con nuevos máximos históricos en Asia y en Wall Street, mientras los precios del petróleo se estabilizaron.
Desde la Casa Blanca, la vocera Karoline Leavitt calificó las conversaciones mediadas por Pakistán como “productivas y en curso”, aunque negó que Estados Unidos haya solicitado formalmente una extensión del alto el fuego vigente.
Aún no están confirmadas nuevas reuniones presenciales, pero es probable que vuelvan a realizarse en Pakistán.
Desde Teherán, el jefe de la Organización de Energía Atómica, Mohammad Eslami, advirtió que cualquier acuerdo deberá respetar los derechos e intereses de Irán para tener éxito.
El conflicto comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, que derivaron en represalias iraníes contra países del Golfo y reactivaron el enfrentamiento entre Israel y Hezbollah en Líbano. Miles de personas han muerto, principalmente en Irán y Líbano, mientras el alza de los costos energéticos sacude a los mercados y a los responsables de política económica.
El programa nuclear iraní sigue siendo el principal punto de fricción. Estados Unidos propuso suspender la actividad nuclear durante 20 años, mientras que Teherán planteó una pausa de entre tres y cinco años.
Washington también exige que el material nuclear enriquecido sea retirado del país, mientras que Irán reclama el levantamiento de sanciones internacionales.
A mitad del alto el fuego de dos semanas, las diferencias sobre este tema siguen sin resolverse, según fuentes iraníes.
Otra fuente indicó que Irán habría aceptado diluir su uranio altamente enriquecido bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica y de Estados Unidos.
En paralelo, el conflicto llevó a Irán a cerrar de facto el estrecho de Ormuz a embarcaciones extranjeras, reduciendo fuertemente las exportaciones energéticas del Golfo. Estados Unidos, por su parte, intensificó la presión con un bloqueo naval sobre buques que se dirigen a puertos iraníes.
El mando militar conjunto iraní advirtió que podría interrumpir el comercio en el Golfo, el mar de Omán y el mar Rojo si el bloqueo estadounidense continúa.
No obstante, Teherán podría considerar permitir el tránsito seguro de buques por el lado omaní del estrecho como parte de un acuerdo que evite una nueva escalada del conflicto.

