WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intentará dejar atrás las preocupaciones sobre la economía y el deterioro de las perspectivas políticas de su partido durante una gira con tono de campaña por los estados clave de Nevada y Arizona esta semana, en un contexto donde la guerra con Irán impulsa al alza los precios de los combustibles.
Trump tiene previsto aprovechar una parada el jueves en Las Vegas para destacar su proyecto de ley de impuestos e inmigración, que incluye promesas orientadas a captar el voto de trabajadores por hora y del sector de servicios.
Sin embargo, el aumento de precios a nivel nacional —desde combustibles hasta alimentos, vivienda y seguros— golpea a la economía estadounidense y, con ello, debilita la capacidad de Trump de arrastrar apoyo para los candidatos republicanos de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Cinco estrategas del partido señalaron que la Casa Blanca perdió el control del debate sobre el costo de vida, neutralizando el impulso político que generaban los recortes impositivos y una economía que había resistido tensiones comerciales y conflictos previos.
Algunos asesores de Trump mantienen una visión más optimista y creen que el presidente podría cerrar pronto un acuerdo con Irán que permita reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, lo que aliviaría la presión económica en los meses previos a las elecciones.
Desde la Casa Blanca sostienen que el impacto económico del conflicto es transitorio y que la agenda del gobierno sigue enfocada en mejorar el poder adquisitivo.
Aun así, la normalización del mercado petrolero podría demorar semanas tras el fin de las hostilidades, y los altos precios de la energía tienden a trasladarse al resto de los bienes y servicios, consolidando una inflación más persistente.
Este escenario representa un riesgo creciente para los republicanos, que enfrentan un panorama electoral cada vez más adverso tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.
Los demócratas aparecen como favoritos para recuperar la mayoría en la Cámara baja, mientras que varias contiendas clave al Senado —en estados como Carolina del Norte, Georgia, Ohio e incluso Nebraska— muestran una tendencia favorable a la oposición. La aprobación de Trump cayó al 36% en una encuesta reciente, el nivel más bajo de su segundo mandato.
Nevada y Arizona también presentan disputas competitivas en ambas cámaras. En ese marco, Trump participará en un evento del grupo conservador Turning Point USA en Phoenix.
Los republicanos confiaban en que medidas incluidas en su paquete económico aprobado el año pasado, valuado en u$s 4,1 billones —como la eliminación de impuestos sobre propinas y horas extra—, mejorarían la percepción económica de los votantes. Sin embargo, ese efecto parece haberse diluido frente al impacto del costo de vida.
En las últimas semanas, el desafío político se agravó por el foco de Trump en el conflicto con Irán, además de controversias públicas como su disputa con el papa León y críticas por publicaciones en redes sociales.
La Casa Blanca ya comenzó a reforzar la estrategia electoral con el envío de asesores a campañas clave, en una señal de creciente preocupación.
Trump organizará una mesa redonda sobre su política de eliminación de impuestos a las propinas, una medida orientada a trabajadores del sector servicios en ciudades como Las Vegas, donde el empleo depende fuertemente de ese ingreso.
La normativa permite deducir hasta u$s 25.000 anuales en propinas del impuesto federal, aunque siguen aplicando cargas laborales y el beneficio se reduce para ingresos más altos. Se estima que unos 4 millones de trabajadores podrían beneficiarse, con un ahorro promedio cercano a u$s 1.400 al año.
Aun así, el principal problema sigue siendo el precio de la energía. Trump ha enviado señales mixtas sobre cuánto durará el impacto, alternando entre advertencias de un período prolongado de costos elevados y promesas de una caída rápida una vez finalizado el conflicto.
Las herramientas del gobierno para bajar los precios son limitadas. Incluyen la liberación de reservas estratégicas, ajustes regulatorios y flexibilización de sanciones sobre el petróleo ruso e iraní, pero el crudo sigue por encima de los u$s 90 por barril.
En ese contexto, dentro del propio sector energético reconocen que las alternativas disponibles son complejas y poco efectivas.
Trump, por su parte, intenta moderar las expectativas y plantea que las pérdidas en elecciones de medio término son habituales para el partido gobernante, aunque insiste en que su administración puede revertir esa tendencia.

