CRIPTO.— World Liberty Financial Inc., el proyecto cripto cofundado por el presidente Donald Trump, enfrenta una nueva ola de críticas tras proponer que los tokens de algunos inversores tempranos permanezcan sin poder negociarse por tiempo indefinido —o al menos hasta que Trump deje el cargo.
La propuesta, publicada el miércoles en el foro de gobernanza del proyecto, exige que los inversores iniciales acepten mantener bloqueada la mayor parte de los tokens WLFI que compraron durante otros dos años. Luego, comenzarían a recibirlos gradualmente en los dos años siguientes. Quienes no acepten verán sus tokens bloqueados “indefinidamente”, según el documento. Los tokens cotizan cerca de mínimos históricos.
La iniciativa generó rechazo entre inversores como el empresario cripto Justin Sun, quien la calificó de “coerción” en la red social X. Señaló que posee un 4% del poder de voto, pero no puede ejercerlo porque sus tokens están congelados. World Liberty no respondió de inmediato a consultas sobre sus comentarios.
Las declaraciones de Sun escalan su conflicto con el proyecto. La semana pasada, acusó a World Liberty de haber implementado en secreto mecanismos que permiten a insiders congelar fondos de tenedores de tokens, algo que la firma negó.
Otros inversores también cuestionaron que el proyecto utilice sus propios tokens WLFI como colateral en la plataforma de préstamos Dolomite para tomar stablecoins. Los críticos advierten que esto podría derivar en liquidaciones forzadas y permitir a la firma retirar liquidez antes de que otros inversores puedan vender. World Liberty respondió que puede reforzar sus garantías y rechazó que esté desarmando posiciones.
En marzo, el proyecto ya había impulsado una propuesta de gobernanza que podría reducir el poder de voto de los inversores tempranos en decisiones clave. Hasta ahora, todas las propuestas presentadas por el equipo fueron aprobadas.
Los primeros inversores adquirieron WLFI en ventas realizadas entre fines de 2024 y comienzos de 2025, cuando el token no estaba destinado a cotizar. Sin embargo, eso cambió rápidamente: el proyecto habilitó la negociación del 20% de esos tokens el año pasado, mientras que el 80% restante permaneció bloqueado sin un cronograma claro… hasta ahora.
“Es una locura, sobre todo cómo lo plantean: o votás ‘sí’ o tus tokens quedan bloqueados indefinidamente”, dijo Morten Christensen, inversor temprano que planea rechazar la propuesta. La votación oficial comenzaría en breve y duraría una semana.
El precio del WLFI cayó 1,2% en las últimas 24 horas, hasta los 8 centavos, y acumula una baja de 16,5% en la última semana, según datos de CoinGecko. Desde que parte de los tokens empezó a liberarse el año pasado, su valor se redujo a más de la mitad.
En general, los inversores aceptan períodos de bloqueo para evitar que grandes volúmenes de tokens salgan al mercado de golpe, lo que ayuda a sostener el precio. Habitualmente, estos lockups duran entre seis y doce meses, con liberaciones graduales en los siguientes dos a cuatro años. Sin embargo, plazos demasiado largos pueden desalentar a los inversores.
Desde la compañía sostienen que la propuesta busca asegurar la participación de largo plazo y mantener un equilibrio saludable en la oferta de tokens.
El plan también alcanzaría a otros tenedores con tokens liberados —incluidos el equipo y los fundadores, entre ellos la familia Trump—, cuyos activos quedarían bloqueados por dos años y luego se liberarían progresivamente durante tres años. Además, el 10% de esos tokens (unos 4.500 millones de WLFI) sería destruido, lo que implica que nunca podrán venderse.
Para algunos inversores, contar con un cronograma de liberación —aunque sea restrictivo— es mejor que la incertidumbre actual. Sin embargo, otros consideran que la propuesta es excesiva y esperan que futuras votaciones permitan condiciones más favorables.

