CALIFORNIA.— Tesla elevó con fuerza su plan de gasto a más de u$s 25.000 millones para el año, en momentos en que su CEO, Elon Musk, destina capital a inteligencia artificial, robótica y chips —movimientos que calificó como “plenamente justificados” para construir futuras fuentes de ingresos.
Los inversores reaccionaron con mayor escepticismo: la acción cayó 2,4% tras estas declaraciones durante la conferencia con analistas posterior a la presentación de resultados el miércoles. El papel había llegado a subir hasta 4% fuera de rueda luego de que la compañía reportara flujo de caja libre positivo en el primer trimestre.
“Vamos a aumentar sustancialmente nuestra inversión en el futuro”, dijo Musk. “Deberían esperar un incremento muy significativo en el gasto de capital que, en mi opinión, está bien justificado por un aumento sustancial de los ingresos a futuro”.
“Tesla no está sola en esto”, agregó, en referencia a los planes de inversión de las grandes tecnológicas.
La compañía atraviesa una de las apuestas más costosas de su historia. Musk reorientó el foco del fabricante de vehículos eléctricos hacia el desarrollo de taxis autónomos impulsados por inteligencia artificial y robots humanoides, y gran parte de su valuación —de unos u$s 1,45 billones— descansa en esa narrativa.
En enero, Tesla había proyectado más de u$s 20.000 millones en inversión para 2026. El año pasado, el gasto fue de u$s 9.000 millones.
“Estamos en una fase muy intensiva de inversión de capital, que comienza ahora y se extenderá durante algunos años”, señaló el CFO Vaibhav Taneja, quien anticipó que la compañía registrará flujo de caja libre negativo durante el resto de 2026.
Tesla sorprende con caja positiva
En el primer trimestre, Tesla reportó un flujo de caja libre positivo de u$s 1.440 millones, frente a estimaciones que preveían una salida de caja de u$s 1.430 millones, según datos de LSEG.
Las ganancias también superaron las previsiones de Wall Street, lo que sugiere que la compañía logró contener costos en un entorno global complejo. Además, el gasto de capital del trimestre fue cerca de un 40% inferior a lo esperado por los analistas.
La automotriz, con sede en Austin, reportó ingresos por u$s 22.390 millones en el trimestre cerrado el 31 de marzo, por debajo de los u$s 22.600 millones estimados por el consenso.
Los inversores están cada vez más enfocados en el avance de Tesla en conducción autónoma y robótica, buscando evidencia concreta de que la narrativa de autonomía se está trasladando desde la promesa hacia la monetización.
La compañía indicó que se prepara para iniciar la producción a escala de su Cybercab —un vehículo totalmente autónomo sin volante ni pedales— este año. En enero había señalado que el ramp-up comenzaría en el primer semestre.
Musk afirmó que la producción inicial será lenta, pero espera una aceleración hacia fin de año.
Tesla también comenzó a desplegar su servicio de robotaxis con Model Y en Dallas y Houston, ampliando su presencia en Estados Unidos tras el lanzamiento en Austin el año pasado.
La empresa avanza además con planes para expandir el servicio a otras cinco ciudades en Arizona, Florida y Nevada, y Musk anticipó que podría estar operativo en una docena de estados hacia fin de año. Ese despliegue estaba previsto originalmente para el primer semestre, aunque la compañía ya ha incumplido plazos similares en el pasado.
El regulador de vehículos de Países Bajos notificó a la Comisión Europea su intención de solicitar la aprobación a nivel de la Unión Europea del sistema Full Self-Driving.
Ventas bajo presión competitiva
Tesla entregó menos vehículos de los esperados por el mercado en el primer trimestre, aunque las entregas crecieron 6,3% interanual, tras un período previo afectado por protestas vinculadas a las posturas políticas de Musk. Algunos analistas recortaron sus proyecciones y anticipan una caída en las entregas anuales.
“Vimos un crecimiento sostenido de la demanda en Asia-Pacífico y Sudamérica, junto con una recuperación en EMEA y Norteamérica”, señaló la compañía.
El negocio automotriz central enfrenta presión por la competencia de nuevos modelos —muchos con precios más bajos— y por el fin de incentivos fiscales en EE.UU. para vehículos eléctricos.
En paralelo, Tesla avanza en el desarrollo de un SUV eléctrico más pequeño y económico, con planes de producción en China y potencial expansión a EE.UU. y Europa, aunque el proyecto aún está en etapas iniciales.
En contraste, la unidad de generación y almacenamiento de energía emerge como uno de los principales motores, impulsada por la demanda sostenida de baterías a gran escala para redes eléctricas, clave para integrar energías renovables y estabilizar los sistemas eléctricos.

