WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo la imposición de un arancel del 100% a las películas producidas fuera del país, argumentando que la industria cinematográfica estadounidense estaba muriendo “a una velocidad muy rápida” debido a los incentivos que ofrecen otros países para atraer a los cineastas.
“Se trata de un esfuerzo coordinado por parte de otras naciones y, por lo tanto, una amenaza a la seguridad nacional. Además de todo, es un tema de mensajes y propaganda”, escribió Trump en Truth Social.
Trump dijo que estaba autorizando a las agencias gubernamentales pertinentes, como el Departamento de Comercio, a iniciar de inmediato el proceso para imponer el arancel a todas las películas producidas en el extranjero que se distribuyan en Estados Unidos.
Agregó: “¡QUEREMOS PELÍCULAS HECHAS EN ESTADOS UNIDOS, OTRA VEZ!” El secretario de Comercio, Howard Lutnick, escribió en X: “Nos estamos ocupando.”
Ni Lutnick ni Trump ofrecieron detalles sobre cómo se implementaría la medida. No quedó claro si el arancel aplicará también a películas en plataformas de streaming, además de aquellas exhibidas en cines, o si se calculará según los costos de producción o los ingresos de taquilla. Los ejecutivos de Hollywood intentaban aclarar los detalles la noche del domingo. La Motion Picture Association, que representa a los grandes estudios, no emitió comentarios inmediatos.
En enero, Trump había nombrado a figuras veteranas de Hollywood como Jon Voight, Sylvester Stallone y Mel Gibson para revivir la industria cinematográfica “más grande, mejor y más fuerte que nunca”.
La producción de cine y televisión ha estado abandonando Hollywood desde hace años, en busca de destinos con incentivos fiscales que abaratan los costos de filmación. Gobiernos de todo el mundo han ampliado los créditos fiscales y reembolsos en efectivo para atraer producciones y capturar una mayor porción de los 248 mil millones de dólares que, según Ampere Analysis, se gastarán globalmente en 2025 para generar contenido.
Todas las grandes empresas de medios, incluidas Walt Disney, Netflix y Universal Pictures, filman en el extranjero, en países como Canadá y Reino Unido.
El lunes, líderes de Australia y Nueva Zelanda respondieron al anuncio de Trump afirmando que defenderán sus industrias locales. Algunas películas de superhéroes de Marvel se han filmado en Australia, mientras que Nueva Zelanda fue escenario de “El Señor de los Anillos”.
“Más que ganar, hay mucho que perder”
En 2023, aproximadamente la mitad del gasto de los productores estadounidenses en películas y programas de TV con presupuestos superiores a los 40 millones de dólares se destinó a producciones fuera del país, según la firma de investigación ProdPro.
La producción audiovisual ha caído cerca del 40% en la última década en Los Ángeles, la ciudad emblema de Hollywood, de acuerdo con la organización sin fines de lucro FilmLA, que rastrea el nivel de actividad en la región.
Los incendios forestales de enero intensificaron las preocupaciones de que los productores busquen locaciones fuera de Los Ángeles, y que trabajadores como camarógrafos, diseñadores de vestuario, técnicos de sonido y otros profesionales detrás de escena se muden en vez de reconstruir en sus vecindarios.
Una encuesta de ProdPro entre ejecutivos reveló que California era el sexto lugar preferido para filmar en los próximos dos años, detrás de Toronto, Reino Unido, Vancouver, Europa Central y Australia.
Productores y sindicatos de Hollywood vienen presionando al gobernador Gavin Newsom para que aumente los incentivos fiscales del estado y pueda competir con otras locaciones.
El arancel propuesto por Trump a las películas extranjeras se suma a una serie de conflictos comerciales impulsados por su administración, que han sacudido a los mercados y desatado temores de una recesión en EE. UU.
William Reinsch, ex alto funcionario del Departamento de Comercio y ahora investigador en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, advirtió que las represalias contra esta medida podrían ser devastadoras.
“Las represalias van a matar nuestra industria. Tenemos mucho más que perder que ganar”, dijo, y agregó que sería difícil justificar los aranceles con un argumento de seguridad nacional o emergencia nacional.

