WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) debería revisar los subsidios que han recibido las empresas del CEO de Tesla, Elon Musk, con el objetivo de ahorrar dinero, reavivando así la guerra de declaraciones entre el hombre más poderoso del mundo y el más rico.
Los comentarios de Trump del martes llegaron después de que Musk renovara sus críticas al amplio proyecto de ley de recortes fiscales y gasto público, prometiendo destituir a los legisladores que lo respaldaron pese a haber hecho campaña con promesas de reducir el gasto del gobierno.
Las acciones de Tesla cayeron casi un 5% en las operaciones previas a la apertura del mercado. El enfrentamiento con Trump podría generar obstáculos tanto para Tesla como para el resto del imperio empresarial de Musk.
El Departamento de Transporte de EE.UU., que regula el diseño de vehículos, desempeñará un papel clave al decidir si Tesla puede producir masivamente robotaxis sin pedales ni volante. Por su parte, SpaceX —la empresa aeroespacial de Musk— mantiene contratos federales por unos 22.000 millones de dólares.
“Elon podría haber recibido más subsidios que cualquier ser humano en la historia, por mucho, y sin esos subsidios probablemente tendría que cerrar todo e irse de vuelta a Sudáfrica. No más lanzamientos de cohetes, ni satélites, ni producción de autos eléctricos, y nuestro país se ahorraría una fortuna. ¿Quizás deberíamos pedirle a DOGE que lo analice a fondo? ¡¡¡HAY MUCHO DINERO POR AHORRAR!!!”, escribió Trump en su red Truth Social.
En respuesta, Musk escribió en su plataforma X: “Estoy diciendo literalmente que LO CORTEN TODO. Ahora.”
Trump ya había amenazado con cortar los contratos gubernamentales de Musk cuando su relación estalló en una pelea total en redes sociales a principios de junio, en torno al proyecto de ley que, según analistas no partidistas, añadiría unos 3 billones de dólares a la deuda estadounidense.
Ese choque hizo que las acciones de Tesla se desplomaran, borrando cerca de 150.000 millones de dólares en valor de mercado en la mayor caída diaria en la historia de la compañía. Posteriormente, las acciones se recuperaron cuando Musk suavizó su postura, admitiendo que había ido “demasiado lejos”.
Pero tras varias semanas de silencio relativo, Musk volvió al debate el sábado, mientras el Senado debatía el paquete fiscal, calificándolo en X de “completamente insano y destructivo”.
El lunes, apuntó contra los legisladores que respaldaron el proyecto pese a haber prometido recortar el gasto: “¡Deberían agachar la cabeza de vergüenza! Y perderán sus internas el año próximo, ¡aunque sea lo último que haga en esta Tierra!”, escribió.
También volvió a pedir la creación de un nuevo partido político, afirmando que el enorme gasto aprobado demostraba “que vivimos en un país de partido único: ¡el PARTIDO DEL CERDITO PORKY!”
La crítica marca un giro radical, luego de que el multimillonario aportara casi 300 millones de dólares a la campaña de reelección de Trump y encabezara la polémica iniciativa DOGE de su administración.
Musk sostiene que la nueva legislación aumentará enormemente la deuda nacional y eliminará los ahorros que, según él, logró a través de DOGE.
Aún no está claro cuánta influencia tiene Musk sobre el Congreso o qué impacto podrían tener sus opiniones en la aprobación final del proyecto. Sin embargo, algunos republicanos han expresado su preocupación de que su intermitente enfrentamiento con Trump pueda perjudicar sus posibilidades de mantener la mayoría en las elecciones legislativas de medio término en 2026.

