WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus opositores demócratas parecieron avanzar poco en una reunión en la Casa Blanca destinada a evitar un shutdown del gobierno que podría interrumpir una amplia gama de servicios desde este mismo miércoles.
Ambas partes salieron del encuentro responsabilizando a la otra de un posible fracaso del Congreso para extender la financiación federal más allá del plazo del martes a la medianoche (0400 GMT del miércoles).
Los demócratas sostienen que cualquier acuerdo para extender ese plazo debe también preservar beneficios de salud que están por expirar, mientras que los republicanos de Trump insisten en que la salud y el financiamiento gubernamental deben tratarse como cuestiones separadas.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que las dos partes “tienen diferencias muy grandes”.
Si el Congreso no actúa, miles de trabajadores federales podrían ser licenciados temporalmente, desde la NASA hasta los parques nacionales, y una amplia gama de servicios quedaría interrumpida. Incluso los tribunales federales podrían tener que cerrar y las subvenciones para pequeñas empresas retrasarse.
Los bloqueos presupuestarios se han vuelto relativamente rutinarios en Washington durante los últimos 15 años y suelen resolverse a último minuto. Pero la disposición de Trump a pasar por alto o ignorar leyes de gasto aprobadas por el Congreso ha inyectado un nuevo nivel de incertidumbre.
Trump se ha negado a gastar miles de millones de dólares ya aprobados por el Congreso y amenaza con ampliar su purga de la fuerza laboral federal si se permite que el gobierno cierre. Hasta ahora solo un puñado de agencias ha publicado planes sobre cómo operarían en caso de un cierre.
La Casa Blanca emitió el lunes por la noche una orden ejecutiva que extiende la vida de más de 20 comités asesores federales hasta 2027. Aún no está claro cómo se financiarán estos comités —que asesoran al presidente en áreas como comercio y seguridad nacional— en medio de la incertidumbre sobre el cierre.
El punto en disputa son 1,7 billones de dólares de gasto “discrecional” que financia la operación de agencias, lo que equivale a aproximadamente una cuarta parte del presupuesto total de 7 billones de dólares del gobierno. El resto se destina principalmente a programas de salud, jubilación y al pago de intereses de la creciente deuda de 37,5 billones.
Antes de la reunión en la Casa Blanca, los demócratas habían propuesto un plan para extender la financiación actual entre siete y diez días, según fuentes demócratas, lo que podría dar tiempo para negociar un acuerdo más permanente. Ese plazo es más corto que el respaldado por los republicanos, que extendería la financiación hasta el 21 de noviembre.
Al regresar al Capitolio, Schumer dijo a los periodistas que no aceptaría un proyecto de financiación más breve.
El líder republicano en el Senado, John Thune, buscó presionar a los demócratas programando una votación para el martes sobre la propuesta republicana, que ya fracasó una vez en la Cámara alta.
Ha habido 14 cierres parciales del gobierno desde 1981, la mayoría de solo unos pocos días. El más reciente fue también el más largo, con 35 días en 2018 y 2019 debido a una disputa sobre inmigración durante el primer mandato de Trump.
Esta vez, el tema en juego es la salud. Aproximadamente 24 millones de estadounidenses que reciben cobertura a través del Affordable Care Act verán aumentar sus costos si el Congreso no extiende las reducciones impositivas temporales que expiran a fin de año.
El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, dijo que el Congreso debe hacer permanentes esos beneficios fiscales ahora, porque ya se están definiendo las primas más altas de los seguros médicos y el nuevo período de inscripción comienza el 1 de noviembre.
“Creemos que simplemente aceptar el plan republicano de seguir atacando y desmantelando la salud es inaceptable”, dijo Jeffries en una conferencia de prensa el lunes.
Los republicanos aseguran que están dispuestos a considerar el tema, pero no como parte de una prórroga temporal de gasto.
“Tenían algunas ideas que pensé que eran razonables, y algunas que el presidente también consideró razonables. Lo que no es razonable es usar esas ideas como moneda de cambio y cerrar el gobierno”, dijo Vance.
Los demócratas quieren movilizar a su electorado antes de las elecciones legislativas de medio término de 2026, cuando estará en juego el control del Congreso, y en general se han alineado detrás del impulso en favor de la salud.
Pero asesores demócratas han expresado en privado su preocupación de que un cierre pueda generar un efecto negativo en la opinión pública si no logran argumentar bien su posición y, en cambio, parecen simplemente oponerse a todo lo que quiera Trump —una postura que republicanos como Thune han ridiculizado como “Síndrome de Derogación de Trump”.

