FINANZAS.— La convicción de los inversores de que los aranceles y el aumento de la deuda bajo la presidencia de Donald Trump provocarían un daño duradero al dólar y a las acciones estadounidenses se está desmoronando, lo que anticipa problemas para los activos europeos y de mercados emergentes que se vieron beneficiados por esa visión.
El dólar se encamina a su primera ganancia mensual del año, impulsado por datos económicos sólidos, una menor preocupación sobre los activos estadounidenses y una creciente percepción de que la Reserva Federal podría no recortar las tasas de interés nuevamente en el corto plazo.
Con el entusiasmo por la inteligencia artificial llevando a los mercados bursátiles de EE.UU. a nuevos máximos diarios consecutivos, y la tendencia bajista contra el dólar dándose vuelta, el desempeño superior de las acciones europeas se ha frenado mientras el euro cae y el rally del oro se detiene.
«Ser negativo con respecto al dólar y a EE.UU. era una de las posiciones más populares entre los inversores«, afirmó Shaniel Ramjee, codirector de inversiones multiactivo de Pictet Asset Management.
Ramjee se preparaba para aumentar su exposición al dólar desde lo que describió como «prácticamente cero», ante la expectativa de que las tendencias económicas y las ganancias empresariales en EE.UU. empezarían a superar a las de Europa.
Una recuperación más amplia del dólar, añadió, podría frenar las principales tendencias de mercado previstas para 2025.
El llamado «resto del mundo trade» —la estrategia de invertir en activos internacionales por encima de los estadounidenses— fue liderado por las acciones europeas, que en el primer trimestre registraron su mejor desempeño relativo frente a EE.UU. en la historia. Sin embargo, ahora apenas mantienen el ritmo del S&P 500, con ambos índices acumulando un alza cercana al 8,4% en lo que va del año.
Hasta mediados de julio, apostar a la debilidad del dólar era la operación más concurrida entre los gestores de fondos globales, según un informe de Bank of America.
Pero los operadores que realizaban apuestas de corto plazo contra el billete verde —que sufrió en el primer semestre su peor caída desde 1973— están ahora retrocediendo.
El índice del dólar opera en máximos de dos meses y se perfila para una suba del 3% en julio, su primer avance mensual en lo que va del año.
El euro, que en el primer semestre tuvo su mejor desempeño en sus 26 años de historia, ha caído por debajo de los 1,15 dólares y se encamina a su mayor caída mensual desde mayo de 2023.
«Estamos viendo una rotación hacia acciones estadounidenses, una rotación en los mercados de divisas y una rotación en el momentum del mercado», afirmó Michael Nizard, jefe de multiactivos de Edmond de Rothschild Asset Management.
Señaló como causa importante el acuerdo marco alcanzado el domingo entre Washington y Bruselas, aunque no espera que esta tendencia se mantenga hasta fin de año. Agregó que estaría dispuesto a comprar euros en torno a los 1,14 dólares.
Monica Defend, jefa del Instituto de Inversión de Amundi —el mayor gestor de activos de Europa—, dijo que mantenía su visión de largo plazo de que el dólar debería debilitarse debido a los planes de endeudamiento de Trump y sus ataques constantes a la independencia de la Reserva Federal.
Sin embargo, también aclaró que está dispuesta a cambiar de postura “si el crecimiento en EE.UU. sorprende positivamente” de manera sostenida desde ahora.
La libra esterlina ha caído un 1,4% frente al dólar esta semana, y un índice de acciones de mercados emergentes acumula tres jornadas consecutivas de baja, a medida que se frena un sorprendente rally en lo que va del año.
El oro —la operación estrella de 2025— se encamina a su tercera semana consecutiva de pérdidas, algo que no ocurría desde noviembre, operando cerca de los 3.300 dólares por onza.
Defend, de Amundi, espera que las acciones tecnológicas estadounidenses y el entusiasmo por la IA sigan impulsando a Wall Street por encima de sus pares globales.
Pero también cree que el crecimiento en EE.UU. se frenará cuando los aranceles empiecen a presionar los precios al consumidor.
«EE.UU. probablemente siga siendo una excepción, aunque no tanto en lo macroeconómico, sino más bien en su mercado de acciones», dijo.
Mark Ellis, director de inversiones de Nutshell Asset Management, con sede en el Reino Unido —cuyo fondo cambia su cartera unas dos veces al mes—, dijo no estar seguro de que el repunte del mercado estadounidense pueda sostenerse más allá de la próxima semana.
Recordó que, en los últimos 50 años, agosto y septiembre han sido los peores meses para el S&P 500 en cuanto a rendimiento ajustado por volatilidad.
“El final de esta semana es un buen momento para reducir exposición al riesgo, y me volveré más defensivo frente a la histórica volatilidad y debilidad del verano”, indicó.
Por su parte, Emmanuel Cau, jefe de estrategia de acciones europeas de Barclays, advirtió en una nota del 30 de julio que los fondos sistemáticos conocidos como CTAs —cuyo comportamiento suele reflejar la tendencia dominante del mercado— ya han cerrado posiciones bajistas sobre bonos del Tesoro de EE.UU. y reducido su exposición a acciones europeas.
Una recuperación más persistente del dólar, afirmó, sería “una de las operaciones más dolorosas” para los inversores globales a partir de ahora.

