KABÚL.— Afganistán afirmó que estaba disparando contra aviones paquistaníes en Kabul después de que explosiones y tiroteos sacudieran la capital el domingo, agravando la inestabilidad en una región ya alterada por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y las represalias iraníes contra objetivos estadounidenses en estados del Golfo.
El Estado gobernado por los talibanes ha sufrido en la última semana bombardeos paquistaníes contra instalaciones gubernamentales, tras acusaciones —que Kabul niega— de que alberga militantes.
Los enfrentamientos más intensos en años entre ambos vecinos han elevado el temor a un conflicto prolongado a lo largo de su frontera de 2.600 kilómetros, mientras varios países, entre ellos Qatar y Arabia Saudita, pidieron moderación y ofrecieron mediar para un alto el fuego.
Explosiones resonaron en partes de Kabul antes del amanecer, seguidas por ráfagas de disparos, dijo un testigo de Reuters. No estaba claro qué objetivos fueron atacados ni si hubo víctimas.
El portavoz de la administración talibán, Zabihullah Mujahid, señaló que los sonidos fueron resultado de ataques de las fuerzas afganas contra aeronaves paquistaníes sobre la capital.
“Se llevaron a cabo ataques de defensa aérea en Kabul contra aviones paquistaníes. Los residentes de Kabul no deben preocuparse”, afirmó Mujahid.
La oficina del primer ministro de Pakistán, el Ministerio de Información y el Ejército no respondieron a solicitudes de comentarios.
La violencia se produce después de ataques aéreos dentro de Afganistán esta semana que Pakistán dijo que tenían como objetivo infraestructura militante. Afganistán calificó esos bombardeos como una violación de su soberanía y anunció operaciones de represalia a lo largo de la frontera compartida.
Irán, que limita tanto con Afganistán como con Pakistán, había ofrecido facilitar el diálogo antes de ser atacado el sábado por Israel y Estados Unidos, que buscan reducir la capacidad militar iraní.
Pakistán ha afirmado que Afganistán alberga a militantes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), a quienes acusa de llevar adelante una insurgencia dentro de su territorio.
Afganistán ha rechazado esas acusaciones, asegurando que no permite que su territorio sea utilizado contra otros países y que los desafíos de seguridad de Pakistán son un asunto interno.
Fuentes de seguridad paquistaníes indicaron que la operación “Ghazab Lil Haq” —“Ira por la Verdad”— seguía en marcha y que fuerzas paquistaníes habían destruido puestos y campamentos afganos.
Ambas partes reportaron fuertes pérdidas, con cifras de bajas divergentes sobre el enemigo. Reuters no pudo verificar de manera independiente esas afirmaciones.
Los esfuerzos diplomáticos se intensificaron, con Arabia Saudita, Rusia, China, la Unión Europea y Naciones Unidas pidiendo moderación y llamando al diálogo.
Estados Unidos manifestó su apoyo al derecho de Pakistán a defenderse.
El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Muhammad Asif, describió los combates como una “guerra abierta”.
El ministro del Interior afgano, Sirajuddin Haqqani, advirtió que el conflicto sería “muy costoso” y señaló que solo fuerzas de primera línea están involucradas hasta ahora, mientras el país aún no ha desplegado completamente a su Ejército.

