WALL STREET.— Hace menos de un año, muchos inversores veían a Alphabet como una potencial víctima de la revolución de la inteligencia artificial. Hoy, el panorama cambió por completo: la compañía dueña de Google pasó de ser un actor subestimado en IA a convertirse en una de las empresas mejor posicionadas en casi todos los segmentos clave del negocio.
Y Wall Street ya empieza a descontar algo todavía más ambicioso: que Alphabet podría desbancar a Nvidia como la compañía más valiosa del planeta.
La empresa cerró la semana con una capitalización bursátil cercana a los u$s 4,8 billones, mientras Nvidia terminó alrededor de los u$s 5,2 billones. La diferencia entre ambas se redujo drásticamente en apenas seis meses.
El cambio de narrativa fue brutal. A fines de octubre, Nvidia valía u$s 4,9 billones y Alphabet menos de u$s 3,4 billones. Desde entonces, las acciones de Alphabet subieron más de 40%, mientras Nvidia avanzó apenas cerca de 6%, quedando incluso por detrás del S&P 500 y del Nasdaq 100.
Para muchos inversores, el ascenso de Alphabet tiene lógica estratégica. A diferencia de Nvidia —cuyo negocio depende principalmente de la venta de chips para inteligencia artificial— Alphabet controla múltiples capas del ecosistema tecnológico.
Tiene el buscador Google, la nube de Google Cloud, YouTube, Waymo, el modelo de IA Gemini, chips propios TPU y además una participación relevante en Anthropic, creadora del modelo Claude.
Esa diversificación es precisamente lo que hoy seduce a Wall Street. Mientras Nvidia sigue siendo vista como la gran ganadora del boom de chips, algunos inversores empiezan a preguntarse qué pasaría si el gasto global en infraestructura de IA desacelera.
Alphabet, en cambio, aparece como una apuesta mucho más amplia: búsquedas, publicidad digital, nube, inteligencia artificial, video, movilidad autónoma y hardware.
¿Uno de los factores que más sorprendió al mercado en esta temporada de balances fue el crecimiento de los chips TPU desarrollados por Google.
Hasta hace poco, Nvidia dominaba casi sin competencia el mercado de aceleradores para IA. Pero ahora Alphabet empieza a posicionar sus propios chips como una alternativa real para clientes corporativos.
El CEO de la compañía, Sundar Pichai, confirmó que próximamente los clientes de Google Cloud podrán utilizar infraestructura TPU en sus propios centros de datos.
Las proyecciones del mercado ya empiezan a reflejar ese potencial. Algunos analistas estiman que el negocio vinculado a TPU podría transformarse en una nueva fuente multimillonaria de ingresos para Alphabet en los próximos años.
La recuperación bursátil también coincidió con el giro estratégico de Google en inteligencia artificial.
Hace menos de un año, el mercado temía que herramientas como ChatGPT destruyeran el negocio histórico del buscador. Pero Alphabet empezó a integrar IA directamente en Google Search y Gemini se consolidó como uno de los chatbots más utilizados de la industria.
Eso provocó una rápida mejora en las proyecciones financieras y en la percepción del mercado sobre la compañía. Pese al entusiasmo, algunos analistas advierten que el rally podría empezar a moderarse.
Las acciones de Alphabet cotizan actualmente bastante por encima de sus valuaciones históricas promedio. Aun así, muchos gestores sostienen que el mercado todavía está dispuesto a pagar esa prima porque la empresa logró posicionarse en prácticamente todos los segmentos estratégicos de la nueva economía de inteligencia artificial.
Incluso Warren Buffett terminó entrando en la historia. Berkshire Hathaway compró participación en Alphabet el año pasado, en una de las pocas apuestas tecnológicas del legendario inversor value.
La discusión en Wall Street ya no pasa únicamente por quién fabrica los mejores chips. Ahora el mercado empieza a mirar algo mucho más amplio: qué empresa controla más piezas del ecosistema global de inteligencia artificial. Y ahí Alphabet aparece cada vez más fuerte.

