TAIPÉI.— Taiwán aseguró que mantiene confianza en la estabilidad de su relación con Estados Unidos, aunque reconoció preocupación por posibles “sorpresas” vinculadas a la isla durante la reunión que mantendrán esta semana el presidente estadounidense, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, en Beijing.
El canciller taiwanés, Lin Chia-lung, afirmó este lunes que el gobierno sigue de cerca el viaje de Trump a China, previsto entre miércoles y viernes, donde el tema Taiwán aparece como uno de los principales focos de tensión entre ambas potencias.
China considera a Taiwán parte de su territorio y nunca descartó el uso de la fuerza para avanzar hacia una eventual reunificación. El gobierno taiwanés rechaza esos reclamos de soberanía.
“Esperamos, por supuesto, que la cumbre Trump-Xi no produzca ninguna sorpresa respecto de temas relacionados con Taiwán”, afirmó Lin ante el Parlamento en Taipei.
El funcionario aseguró que Taipei mantiene comunicación permanente con Washington tanto por canales públicos como privados y remarcó que Estados Unidos reiteró varias veces que su política hacia Taiwán “no cambiará”.
La preocupación taiwanesa surge en un momento particularmente delicado. En las últimas semanas, Beijing volvió a incrementar su actividad militar alrededor de la isla y reforzó la presión diplomática sobre Washington.
El canciller chino había advertido recientemente que Taiwán representa “el mayor riesgo” en la relación entre China y Estados Unidos.
Aun así, Washington continúa siendo el principal respaldo militar y político de la isla. Por ley, Estados Unidos debe proporcionar a Taiwán medios para su defensa.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó la semana pasada que debe mantenerse la estabilidad en el estrecho de Taiwán.
La previa de la cumbre también quedó atravesada por otro problema: el presupuesto militar taiwanés.
Estados Unidos viene presionando tanto a Taiwán como a otros aliados para que aumenten significativamente el gasto en defensa frente al crecimiento de las amenazas geopolíticas.
Sin embargo, el Parlamento taiwanés —controlado por la oposición— aprobó la semana pasada un presupuesto especial de defensa más reducido que el solicitado por el gobierno y eliminó partidas destinadas a sistemas desarrollados localmente, como misiles tierra-aire y drones.
Funcionarios estadounidenses expresaron su decepción por la decisión, al considerar que el gasto aprobado está por debajo de lo necesario para reforzar la capacidad defensiva de la isla.
Lin pidió que el Parlamento adopte medidas correctivas y aseguró que la paz en el estrecho depende de la capacidad de disuasión militar.
“La paz depende de la fortaleza. Es necesario demostrar capacidad de defensa propia para desalentar cualquier agresión”, afirmó.
En la misma línea, el primer ministro taiwanés, Cho Jung-tai, sostuvo que el gobierno tomará medidas para restaurar la confianza internacional en la política de defensa de Taiwán.
“Tener el presupuesto fragmentado de esta manera representa un golpe serio para la defensa y la seguridad”, advirtió.
Mientras tanto, China continúa intensificando sus ejercicios militares alrededor de Taiwán en la previa del viaje de Trump a Beijing.
La semana pasada, el ejército chino realizó nuevas “patrullas conjuntas de preparación para combate” cerca de la isla.
El Ministerio de Defensa chino defendió las operaciones y aseguró que son “completamente justificadas y razonables”.
“La independencia de Taiwán es la causa principal que desestabiliza la paz en el estrecho y no la toleraremos bajo ninguna circunstancia”, declaró el portavoz militar chino Jiang Bin.
La reunión entre Trump y Xi será seguida de cerca por los mercados y las potencias regionales, ya que cualquier cambio en el delicado equilibrio sobre Taiwán podría impactar directamente sobre comercio global, semiconductores, cadenas tecnológicas y estabilidad geopolítica en Asia.

