WASHINGTON.— Las preocupaciones crecieron el lunes ante la posibilidad de que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán colapse, luego de que Washington informara que había incautado un buque de carga iraní que intentó romper su bloqueo, mientras Teherán prometió represalias.
Los esfuerzos por construir una paz más duradera en la región también quedaron en duda, ya que Irán aseguró que no participará en una segunda ronda de negociaciones que EE.UU. esperaba iniciar antes de que expire la tregua.
Estados Unidos mantiene un bloqueo sobre los puertos iraníes, mientras que Irán levantó y luego volvió a imponer restricciones al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde normalmente transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
El ejército estadounidense informó que el domingo abrió fuego contra un buque de carga con bandera iraní que se dirigía al puerto de Bandar Abbas, tras un enfrentamiento de seis horas, inutilizando sus motores. Luego, marines estadounidenses descendieron desde helicópteros y abordaron la nave, según el Comando Central.
“Tenemos control total del barco y estamos viendo qué hay a bordo”, escribió el presidente Donald Trump en redes sociales.
El ejército iraní afirmó que el buque provenía de China. “Advertimos que las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán responderán y tomarán represalias por este acto de piratería armada por parte del ejército estadounidense”, dijo un vocero militar, según medios estatales.
Los precios del petróleo subieron más de un 5% y los mercados bursátiles mostraron volatilidad, ante el temor de los inversores de que la tregua colapse y el tráfico en el Golfo quede reducido al mínimo.
Medios estatales iraníes informaron que Teherán rechazó nuevas conversaciones de paz, citando el bloqueo en curso, la retórica amenazante y los cambios en la postura de Washington, además de “exigencias excesivas”.
“No se puede restringir las exportaciones de petróleo de Irán mientras se espera seguridad gratuita para otros”, escribió el vicepresidente primero de Irán, Mohammadreza Aref, en redes sociales. “La elección es clara: o un mercado petrolero libre para todos, o el riesgo de costos significativos para todos”.
Trump había advertido previamente que EE.UU. destruiría puentes y plantas eléctricas en Irán si Teherán rechazaba sus condiciones, en línea con una serie reciente de amenazas.
Irán, por su parte, señaló que si Estados Unidos atacaba su infraestructura civil, respondería contra centrales eléctricas y plantas desalinizadoras en países árabes del Golfo que albergan bases estadounidenses.
Trump dijo que sus enviados llegarían a Islamabad el lunes por la noche, un día antes de que finalice el alto el fuego de dos semanas.
Un funcionario de la Casa Blanca indicó a Reuters que la delegación estadounidense estaría encabezada por el vicepresidente JD Vance, acompañado por el enviado Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner. Sin embargo, el propio Trump luego afirmó que Vance no viajaría.
Pakistán, que actúa como principal mediador, continuaba preparándose para las conversaciones.
Cerca de 20.000 efectivos policiales, paramilitares y militares fueron desplegados en Islamabad, y las zonas cercanas al lugar previsto para la segunda ronda de negociaciones fueron evacuadas. El transporte público también fue suspendido en la ciudad.
“Se han tomado medidas de seguridad especiales para todos nuestros invitados”, señaló el ministro del Interior pakistaní, Mohsin Naqvi, quien además informó que se notificó a la embajadora de EE.UU. sobre el operativo.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, que lideró la delegación iraní en las negociaciones, había señalado previamente que hubo avances, aunque persisten diferencias significativas, especialmente en temas nucleares y en torno al estrecho.
Aliados europeos, que han sido criticados por Trump por no apoyar suficientemente su estrategia, temen que Washington esté buscando un acuerdo rápido y superficial, que luego requeriría meses o años de negociaciones técnicas complejas.
En su octava semana, la guerra ha generado el shock más severo en el suministro global de energía en la historia, impulsando los precios del petróleo por el cierre de facto del estrecho.
Miles de personas han muerto en ataques de EE.UU. e Israel contra Irán y en la invasión israelí al Líbano, iniciada en paralelo desde el comienzo del conflicto el 28 de febrero.
Irán respondió con misiles y drones contra Israel y países árabes cercanos que albergan bases estadounidenses. Además, ejecutó a dos hombres acusados de colaborar con el Mossad israelí y planificar ataques dentro del país, según informó el medio judicial Mizan.

