LA PAZ.- En los últimos días, Bolivia ha sido testigo de una serie de asesinatos que tiene como protagonistas a las comunidades del país y su urgente «necesidad de justicia”.
En medio de la creciente inseguridad que azota a Bolivia, ciudadanos enfurecidos han tomado la justicia por sus propias manos, en supuestos robos y extorsiones ocurridos en el territorio de ese país sudamericano.
En lo que va del año son seis los casos de justicia por mano propia, que han puesto en alerta a las autoridades.
El martes, en San Julián, a 175 kilómetros de Santa Cruz, fue ahorcado un brasileño identificado como Vinicius Chagas Maciel de 31 años por un supuesto asalto a mano armada.
En esta localidad no hay policías desde que un grupo de personas destruyo recientemente las modestas instalaciones policiales. En ese sentido, fueron las autoridades de un pueblo cercano las que acudieron al lugar de los hechos para rescatar el cuerpo del brasileño.
Un día después, a cientos de kilómetros del lugar, en Uncía, un poblado del oeste boliviano, dos jóvenes acusados del robo de un automóvil fueron lapidados y luego quemados hasta morir por un grupo de personas que los arrebató de las manos de la policía.
El ministro de Justicia, Héctor Arce, se sumó en Twitter a las voces que repudiaron los linchamientos: “Como Nación no podemos tolerar y permitir que se haga justicia por mano propia violando el más sagrado de los derechos como es el Derecho a la vida”.
Asimismo, el presidente del Frente de Unidad Nacional (partido de oposición), Samuel Doria Medina, escribió en su cuenta de Twitter que “la gente toma la justicia porque no confía en la justicia del Estado. Propongo un cambio total en ésta.”, aseveró el opositor.
Por el momento, no se tiene certeza de lo que pueda ocurrir con las personas involucradas en los linchamientos a los presuntos criminales, pero sí se sigue exhortando a los bolivianos a esperar que la Justicia sea la que actúe.

