BRASILIA.— El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró que buscará la reelección en 2026 si su salud se lo permite, con el objetivo de impedir que la ultraderecha retome el poder en la mayor economía de América Latina.
De lograrlo, Lula —que ya fue presidente entre 2003 y 2010, y volvió al cargo en 2023— alcanzaría un inédito cuarto mandato presidencial.
“Si estoy tan saludable en la elección como hoy, con las ganas que tengo, seré un candidato que puede ganar”, dijo Lula durante una entrevista en el podcast del reconocido rapero brasileño Mano Brown. “Si depende de mi esfuerzo físico, de mi conciencia política, la ultraderecha no volverá a gobernar este país”.
A sus 79 años, Lula mencionó que el campo opositor ya está en búsqueda de candidatos y nombró posibles adversarios, como el gobernador del estado de São Paulo, Tarcísio de Freitas, aliado del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro. Lula venció por escaso margen a Bolsonaro en las elecciones de 2022.
El mes pasado, De Freitas visitó Nueva York y, según informó Bloomberg, dejó entrever ante ejecutivos corporativos que podría postularse a la presidencia en 2026, al analizar el panorama fiscal y político de Brasil.
Lula también mencionó a otros gobernadores como Ronaldo Caiado (Goiás), Ratinho Junior (Paraná) y Romeu Zema (Minas Gerais) como potenciales contendientes.
“Pueden buscar a quien quieran”, dijo Lula, y aseguró que cualquier rival “va a tener que caminar más que yo por las calles, dar más discursos que yo, hablar más con el pueblo que yo. Y dudo que alguno lo logre”.
Relación con el Congreso y disputa por los impuestos
En medio de crecientes tensiones entre el Congreso y su administración, Lula reconoció las dificultades que enfrenta para lograr que los legisladores aprueben sus iniciativas, especialmente por la falta de mayoría del Partido de los Trabajadores (PT) en ambas cámaras.
“Tengo que hacer alianzas políticas”, afirmó. “Si no, no puedo gobernar”.
El lunes, la Cámara de Diputados asestó un revés al gobierno al avanzar en un pedido urgente para revocar un decreto que elevaba el impuesto a las operaciones financieras (IOF), lo que habilita un próximo voto en el pleno para anular la medida.
El aumento de impuestos ha sido una herramienta clave del gobierno para reforzar las cuentas públicas, pero ha generado críticas entre legisladores que exigen recortes del gasto como solución a los problemas estructurales del presupuesto.
Lula restó importancia al impacto del aumento del IOF y criticó las exenciones fiscales a ciertos sectores empresariales, que —según dijo— representan unos 800.000 millones de reales (146.600 millones de dólares) y debilitan las finanzas del Estado. También expresó su confianza en que el Congreso aprobará su propuesta para eximir del impuesto a las ganancias a quienes ganen hasta 5.000 reales por mes, una medida que se aplicaría desde 2025.
“Queremos justicia tributaria”, dijo Lula. “Queremos que quien gana menos, pague menos. Y que quien gana más, pague más”.

