PEKÍN.— Las autoridades chinas avanzaron para restringir que empresas estatales y organismos gubernamentales ejecuten aplicaciones de inteligencia artificial OpenClaw en computadoras de oficina, en un intento por reducir posibles riesgos de seguridad luego de que compañías y consumidores de todo el país comenzaran a experimentar con el fenómeno de la IA “agente”.
Organismos del gobierno y empresas estatales —incluidos los principales bancos— recibieron en los últimos días avisos que les advierten no instalar software de OpenClaw en dispositivos de trabajo por motivos de seguridad, según personas familiarizadas con el tema.
A varios de ellos también se les indicó que notifiquen a sus superiores si ya habían instalado aplicaciones relacionadas, para realizar controles de seguridad y eventualmente eliminarlas. Las fuentes pidieron mantener el anonimato debido a que se trata de memorandos internos.
Algunos empleados, incluidos trabajadores de bancos estatales y ciertas agencias gubernamentales, tienen prohibido instalar OpenClaw tanto en computadoras de oficina como en teléfonos personales conectados a la red de la empresa. Una de las fuentes indicó que la prohibición incluso se extendía a familiares de personal militar.
Otros avisos no llegaron a imponer una prohibición total del software, pero sí establecieron que su uso requiere aprobación previa.
El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información y la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales no respondieron de inmediato a consultas enviadas por escrito.
Las acciones chinas vinculadas a la inteligencia artificial y la tecnología retrocedieron tras conocerse la noticia. Tencent Holdings Ltd. perdió gran parte de sus ganancias, mientras que las recientes debutantes MiniMax Group Inc. y Knowledge Atlas Technology JSC Ltd., conocida como Zhipu, cayeron más de 6% durante la tarde.
La advertencia refleja la creciente preocupación de Beijing por OpenClaw, una plataforma de IA “agente” que requiere un acceso inusualmente amplio a datos privados y puede comunicarse con sistemas externos, lo que potencialmente expone a las computadoras a ataques desde fuera.
El presidente Xi Jinping considera desde hace tiempo que los datos son un pilar central de su estrategia de “seguridad nacional integral”. Más allá del estricto sistema de censura de internet conocido como el Gran Cortafuegos, Beijing ha advertido reiteradamente sobre actores extranjeros que buscan acceder a bases de datos sensibles, incluyendo información geoespacial y genética.
A pesar de los riesgos potenciales, empresas como Tencent y JD.com Inc. comenzaron a lanzar aplicaciones basadas en OpenClaw para aprovechar el entusiasmo que generó la tecnología. Al mismo tiempo, varios gobiernos locales anunciaron subsidios de millones de yuanes para compañías que desarrollen soluciones sobre esa plataforma.
OpenClaw —anteriormente llamado Clawdbot y Moltbot— ganó una base de seguidores casi de culto desde su lanzamiento en noviembre, gracias a su capacidad de operar de forma autónoma: puede limpiar bandejas de correo, hacer reservas en restaurantes o realizar check-in en vuelos, entre otras tareas. La herramienta fue desarrollada por el programador austríaco Peter Steinberger, y permite conectarse a aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Slack, desde donde los usuarios pueden dirigir al agente.
Sin embargo, las preocupaciones por seguridad están aumentando. Un usuario reportó que el agente “se descontroló” y envió cientos de mensajes tras obtener acceso a iMessage. Expertos en ciberseguridad advierten que la herramienta es riesgosa porque tiene acceso a datos privados, puede comunicarse externamente y además está expuesta a contenido no confiable. Un investigador describió esa combinación como una “tríada letal”.
En el caso de Beijing, existe además la preocupación de perder control sobre una tecnología potencialmente disruptiva. En el pasado, el Partido Comunista lanzó una campaña para limitar el poder de gigantes de internet como Alibaba Group Holding Ltd., que habían acumulado enormes volúmenes de datos y se habían vuelto demasiado influyentes en la vida cotidiana.
Gigantes tecnológicos como Tencent y Alibaba, junto con nuevas empresas de IA que van desde Moonshot hasta MiniMax, lanzaron sus propias versiones del software promocionando su adopción con un solo clic. Además, organismos gubernamentales en ciudades como Shenzhen y Wuxi ofrecieron subsidios multimillonarios a startups que utilicen OpenClaw para desarrollar nuevas aplicaciones.
La fiebre por esta tecnología impulsó las acciones de MiniMax, que subieron casi 640% desde su salida a bolsa hace apenas dos meses. La compañía ahora está valuada en unos u$s 49.000 millones, superando en capitalización bursátil a Baidu Inc., que durante años fue considerado el líder en el desarrollo de inteligencia artificial en China. A fines de febrero, MiniMax lanzó MaxClaw, un agente construido sobre OpenClaw.
Las advertencias del gobierno sobre OpenClaw se han concentrado principalmente en la tecnología en sí. El People’s Daily, órgano oficial del Partido Comunista, publicó el lunes una extensa entrevista con un funcionario del sector informático que habló en detalle sobre los riesgos que los agentes de IA representan para sectores como finanzas y energía. El especialista, que trabaja en una institución vinculada al Ministerio de Tecnología del país, pidió prudencia en su utilización.

