BOGOTÁ.— Los empresarios de Colombia han llamado a reflexionar sobre la relación con Estados Unidos tras la reciente crisis diplomática desatada por la negativa inicial del gobierno colombiano a recibir a migrantes deportados desde el país norteamericano.
El nuevo presidente de EE.UU., Donald Trump, amenazó con imponer aranceles y sanciones económicas a Colombia, lo que generó preocupación en el sector empresarial, dado que el mercado estadounidense es «supremamente importante» para la economía del país cafetero.
Aunque la crisis se resolvió después de que Colombia accediera a recibir a sus nacionales deportados, el episodio dejó en evidencia la fragilidad de la relación bilateral y la necesidad de manejar con cuidado las decisiones diplomáticas. Bruce Mac Master, presidente de la ANDI (Asociación Nacional de Industriales), destacó el trabajo del equipo diplomático colombiano para evitar una escalada mayor, pero advirtió que este incidente debe servir como una lección para el futuro.
«Estábamos enviando a Colombia a la peor de sus crisis. Queda una alerta importantísima alrededor de lo que puede pasar si nos equivocamos y si no somos responsables con la situación diplomática con Estados Unidos, que es no solamente nuestro mayor aliado, sino el país más poderoso del mundo», afirmó Mac Master en una entrevista con W Radio.
El empresario subrayó que las consecuencias de la imposición de aranceles habrían sido «inmensas», con pérdidas estimadas de entre 3 y 14 millones de dólares en exportaciones y la posible destrucción de miles de empleos. Además, un escenario de sanciones habría provocado un aumento del dólar, un incremento de las deudas y un impacto negativo en las finanzas públicas, limitando la capacidad del país para obtener financiamiento.
Ante la amenaza de aranceles, el presidente Gustavo Petro sugirió que Colombia podría buscar otros mercados para sus exportaciones. Sin embargo, el sector empresarial consideró esta propuesta como «ingenua», argumentando que lleva décadas construir una relación comercial sólida como la que existe con Estados Unidos.
Mac Master explicó que penetrar nuevos mercados no es una tarea sencilla y requiere años de esfuerzo. «Lo que iba a suceder realmente era que iba a haber una quiebra muy grande. Esa alternativa de diversificar las exportaciones no se convierte en realidad, de manera que estuvimos muy preocupados», señaló. Además, destacó que otros mercados no tienen la misma capacidad de compra que Estados Unidos, lo que dificultaría la sustitución inmediata del comercio bilateral.
El incidente ha dejado claro que Colombia no puede darse el lujo de tomar decisiones que pongan en riesgo su relación con Estados Unidos. Mac Master hizo un llamado a corregir la relación bilateral y a manejar con responsabilidad los desacuerdos que puedan surgir en el futuro. «En los próximos meses habrá ciertas cosas con las cuales uno no está de acuerdo, pero que se deberán pasar por alto de cara a mantener la estrecha colaboración económica con el país norteamericano», afirmó.
La crisis también ha puesto de manifiesto la importancia de la diplomacia y la necesidad de evitar acciones que puedan ser percibidas como hostiles por parte de un aliado estratégico como Estados Unidos. Para los empresarios colombianos, este episodio debe servir como una advertencia: cualquier error en la relación con EE.UU. podría tener consecuencias devastadoras para la economía del país.
En conclusión, mientras Colombia busca fortalecer su posición en el escenario internacional, debe priorizar la estabilidad de sus relaciones comerciales y diplomáticas, especialmente con un socio clave como Estados Unidos. La lección es clara: en un mundo globalizado, las decisiones políticas tienen un impacto directo en la economía, y un mal cálculo puede llevar al país al borde del «suicidio económico».

