SEÚL.— El expresidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, actualmente detenido y en juicio mientras enfrenta múltiples investigaciones penales, se negó este viernes a salir de su celda para ser interrogado y se tiró al suelo, según informó un portavoz de la fiscalía especial.
Yoon fue destituido en abril por el Tribunal Constitucional tras su fallido intento de declarar la ley marcial el año pasado. Ahora es investigado por un equipo de fiscales especiales designado por el nuevo presidente, Lee Jae Myung.
Los fiscales que investigan acusaciones de tráfico de influencias vinculadas a Yoon y su esposa intentaron que el exmandatario cooperara voluntariamente con una orden de arresto y se presentara a declarar, explicó Oh Jung-hee, portavoz del equipo especial.
“Pero el sospechoso se negó rotundamente, permaneciendo tumbado en el suelo y sin vestir uniforme penitenciario”, indicó en una conferencia de prensa. Añadió que insistirán en su traslado, incluso por la fuerza si fuera necesario.
Según la agencia Yonhap, cuando los fiscales llegaron a su celda, Yoon solo vestía ropa interior y camiseta, en un espacio donde la temperatura alcanzaba los 40°C. Uno de sus abogados, Yu Jeong-hwa, calificó el comentario sobre su atuendo como un insulto público a su dignidad y acusó al Estado de violar los derechos humanos de los reclusos.
El exmandatario fue devuelto en julio a una celda de aislamiento en el Centro de Detención de Seúl, en el marco de nuevas acusaciones relacionadas con su intento de declarar la ley marcial en diciembre. Yoon ya está siendo juzgado por insurrección, delito que conlleva pena de muerte o cadena perpetua.
Además, enfrenta otras causas, entre ellas una que involucra a su esposa, la ex primera dama Kim Keon Hee, en presuntas maniobras de manipulación electoral. Ambos niegan haber cometido delitos, mientras sus abogados acusan a la fiscalía de llevar adelante una “cacería de brujas” con motivaciones políticas.
Yoon ha rechazado en reiteradas ocasiones las citaciones para ser interrogado, alegando problemas de salud. Sus abogados aseguran que padece afecciones preexistentes, incluida una que podría poner en riesgo su visión.
Oh, portavoz de la fiscalía, remarcó que el caso está bajo intensa observación pública debido al pasado de Yoon como fiscal general:
“El sospechoso siempre ha defendido la ley, los principios, la equidad y el sentido común. Ahora el país observa si la ley se aplica de forma igualitaria para todos”, dijo.
Por otra parte, los investigadores citaron a la esposa de Yoon para declarar el próximo 6 de agosto. Sus abogados afirmaron que cooperará con la investigación.

