TEL AVIV.— El jefe del servicio de inteligencia interna de Israel afirmó que el intento del primer ministro Benjamin Netanyahu de destituirlo fue consecuencia de su negativa a cumplir órdenes que incluían espiar a manifestantes israelíes y obstaculizar el juicio por corrupción que enfrenta el mandatario.
En una declaración jurada presentada ante la Corte Suprema, Ronen Bar, director del Shin Bet, sostuvo que la decisión de Netanyahu de cesarlo en marzo no respondió a criterios profesionales, sino a expectativas no satisfechas de lealtad personal hacia el primer ministro.
La oficina de Netanyahu rechazó la declaración, calificándola de «llena de mentiras». El intento de destituir a Bar provocó protestas en Israel y fue suspendido por la Corte Suprema, luego de que organismos de control y legisladores opositores argumentaran que se trataba de una decisión ilegal.
Críticos del gobierno afirman que Netanyahu está socavando instituciones clave del Estado y poniendo en riesgo los pilares de la democracia israelí. Desde el partido Likud acusaron a Bar de actuar en contra del primer ministro y de convertir partes del Shin Bet en «una milicia privada del Estado profundo».
El gobierno ha respaldado a Netanyahu, quien justificó su pérdida de confianza en Bar por el fracaso del Shin Bet a la hora de prevenir el ataque del 7 de octubre, que provocó el día más mortífero en la historia del país. Sin embargo, en la parte desclasificada de su declaración jurada, Bar argumentó que el intento por removerlo comenzó más de un año después del ataque.
Señaló una serie de eventos entre noviembre de 2024 y febrero de 2025 que, según él, motivaron los movimientos del primer ministro en su contra. Entre ellos, investigaciones del Shin Bet sobre filtraciones de documentos militares secretos a la prensa, posibles vínculos entre asesores de Netanyahu y Qatar, y una pesquisa interna del Shin Bet sobre sus propias fallas, la cual también apuntaba a que el gobierno había ignorado advertencias previas al ataque del 7 de octubre y cometido errores de política que lo precedieron.
Bar también afirmó que se negó a aprobar una solicitud de seguridad destinada a impedir que Netanyahu testificara de forma continua en su juicio por corrupción.
Netanyahu, quien niega cualquier delito, comenzó a testificar en diciembre en el proceso judicial que enfrenta desde hace años. Su oficina niega haber solicitado un aplazamiento. Asimismo, Bar mencionó que se negó a satisfacer demandas de Netanyahu para que el servicio de inteligencia actuara contra manifestantes antigubernamentales.
La oficina de Netanyahu replicó que la declaración de Bar confirmaba que había «fracasado estrepitosamente» el 7 de octubre. «Esa razón por sí sola justifica su destitución», afirmó. También negó que el despido tuviera como objetivo frenar la investigación conocida como “Qatargate”, que indaga presuntos lazos financieros entre Qatar y asesores del primer ministro.
“La destitución no tenía la intención de impedir la investigación. Más bien, la investigación tenía la intención de impedir la destitución”, agregó. Bar ha reconocido la responsabilidad del Shin Bet en no haber evitado el ataque del 7 de octubre y dijo que dejará su cargo antes del final de su mandato. La Corte Suprema, que escuchó los argumentos de los organismos de control y de legisladores opositores el pasado 8 de abril, aún no ha emitido un fallo sobre el caso.

