BAGDAD.- Una cumbre organizada por Irak reunió a los rivales regionales Arabia Saudita e Irán el sábado, como parte de un esfuerzo más amplio de los líderes iraquíes para moldear la imagen del país como un amigo entre los vecinos.
Asustado por más de tres décadas de guerra, Irak se está convirtiendo en un mediador entre los vecinos que a menudo están en desacuerdo por cuestiones importantes, incluida la guerra civil en Siria y las sanciones de Estados Unidos contra Irán.
La cumbre, organizada por el presidente del Parlamento, Mohamed al-Halbousi, reunió a los principales legisladores de los seis vecinos de Irak: Siria, Arabia Saudita, Irán, Turquía, Jordania y Kuwait.
«Hoy, Irak está construyendo una asociación estratégica prometedora con todos los países vecinos, sin reservas ni favoreciendo a ninguna parte», declaró Halbousi. «La estabilidad de Irak es necesaria para la estabilidad de la región y contribuye a su retorno con todo su peso político y económico y recursos humanos creativos a su entorno árabe y regional», agregó en una declaración final.
Además, orador enfatizó «la importancia de apoyar la moderación y combatir el extremismo en todas sus formas, especialmente porque son las personas de la región quienes pagan el precio del extremismo».
El primer ministro Adel Abdul Mahdi realizó visitas a Irán y Arabia Saudita a principios de este año, enfatizando que Irak no favorecerá a uno u otro en la rivalidad entre ellos. En cambio, el país está buscando expandir el comercio con ambos para reconstruirse, 16 años después de la invasión de Estados Unidos en 2003, que lo sumió en una guerra civil. La nación está buscando miles de millones de dólares en ayuda e inversión, particularmente en energía y electricidad, para su reconstrucción.
Si bien Bagdad sigue siendo un aliado cercano de Washington en Oriente Medio, los líderes iraquíes han dejado en claro que no se verán limitados por los objetivos de la política estadounidense para aislar a Irán y Siria.

