ASIA.— Desde la cerveza y las papas fritas hasta los fideos, juguetes y cosméticos, empresas —y consumidores— en toda Asia se preparan para una crisis a medida que la guerra en Irán sacude las cadenas de suministro, los plásticos y el abastecimiento de petróleo, alterando la vida cotidiana y disparando los precios.
Choi Gun-soo, gerente de una fábrica surcoreana de 57 años que produce películas plásticas utilizadas tanto por agricultores para cubrir cultivos como por fabricantes de televisores, señaló que sus proveedores están subiendo los precios de algunas materias primas hasta un 50%, mientras que otros directamente se quedaron sin stock.
“Como nos quedamos sin materias primas para algunos productos, vamos a tener que apagar gradualmente las máquinas, y las próximas una o dos semanas serán muy críticas”, dijo.
Aunque la empresa había resistido shocks petroleros anteriores y la pandemia de COVID-19, Choi aseguró que el impacto de esta guerra no tiene precedentes y que la producción ya cayó al 20%–30% de los niveles habituales.
“Es la primera vez que nos golpea tan fuerte. Estamos realmente sacudidos”.
En el centro de la disrupción está el Estrecho de Ormuz, una angosta vía marítima frente a la costa sur de Irán por donde normalmente pasa cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo.
Asia, que depende más que otras regiones del crudo, el gas, los combustibles y los fertilizantes provenientes de Medio Oriente, es la más vulnerable a interrupciones en el suministro.
Las escaseces más agudas se registran en derivados del petróleo como la nafta petroquímica, proveniente mayormente del Golfo y utilizada en refinerías asiáticas para fabricar plásticos y otros petroquímicos presentes en casi todos los productos manufacturados.
Los precios de insumos básicos de la vida moderna, como el plástico y el caucho, ya están en niveles récord.
La surcoreana Samyang Foods, fabricante de los populares fideos instantáneos picantes Buldak, advirtió que un conflicto prolongado podría generar escasez de materiales de empaque y aumentar los costos.
Los fideos instantáneos se venden mayormente en envases, vasos o bowls, lo que los hace altamente dependientes del tereftalato de polietileno (PET), uno de los plásticos más utilizados en el mundo y clave para el packaging de alimentos y productos de cuidado personal.
Su competidor Nongshim señaló que cuenta con inventarios de materiales de empaque para dos a tres meses y que se está preparando ante la posibilidad de que la guerra —iniciada con ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán el 28 de febrero— se prolongue.
Yonwoo, fabricante de envases para L’Oréal y firmas de K-beauty como Amorepacific, indicó que está tratando de asegurar reservas de resina plástica para producir los recipientes de cosméticos y cuidado de la piel, aunque advirtió que hay muy poca visibilidad sobre el suministro más allá de junio.
“El problema no es el precio: si directamente no hay oferta, sin envases no se puede vender el producto”, dijo un directivo de la compañía a Reuters.
“Estamos acumulando stock, pero más allá de eso no tenemos medidas concretas; simplemente esperamos que la situación se resuelva hacia mayo”.
La guerra ya provocó escasez de combustibles a nivel global y empresas que van desde aerolíneas hasta supermercados y concesionarios de autos usados enfrentan subas de costos, caída de la demanda y disrupciones logísticas.
En Japón, la cadena de grandes almacenes Takashimaya advirtió que, si la crisis se prolonga, los aumentos de precios y problemas de suministro podrían extenderse a la ropa y los electrodomésticos.
El impacto es tal que incluso los consumidores japoneses entraron en pánico cuando el fabricante Yamayoshi Seika suspendió la producción de las papas Wasabeef por falta de fuel oil pesado para sus calderas.
El aumento del costo de las materias primas golpea a la industria
China produce cerca de la mitad del caucho sintético mundial, y la escasez de nafta petroquímica ya se está trasladando a toda la cadena, obligando a fabricantes de productos como neumáticos y guantes a evaluar subas de precios o migrar al caucho natural.
La producción china podría caer alrededor de un tercio en abril debido al conflicto, según estimaciones de la analista Xinhua Jing.
El fabricante de neumáticos Michelin indicó que sus equipos están “totalmente movilizados” para ajustar entregas y cumplir contratos en la medida de lo posible.
En India, la guerra ya encareció el agua embotellada por el aumento del costo de botellas y tapas plásticas, mientras que cerveceras globales advirtieron sobre subas de precios y problemas de abastecimiento por la escasez de gas.
El impacto también se siente en Dongguan, uno de los principales polos manufactureros del sur de China.
Liu Chaonan, dueño de una empresa de juguetes que abastece a Walmart, señaló que el alza en los costos de insumos está afectando seriamente al sector.
“La situación en Irán está teniendo un impacto muy significativo en nuestra industria. Probablemente ajustemos precios en los nuevos productos”, dijo.
El aumento del crudo se traslada directamente a los precios de combustibles —nafta, diésel, combustible de aviación y gas—, encareciendo tanto el consumo como la operación de empresas en todo el mundo.
Las preocupaciones por el suministro disparan compras de pánico
Dominic Desmarais, director de soluciones de Liya Solutions, empresa que conecta compañías con proveedores en China, afirmó que todo lo derivado del petróleo está subiendo de precio.
“Compramos mucho poliestireno expandido de Taiwán y los precios subieron 35%, pero nuestro cliente igual compró unas 500 toneladas. No discutieron el precio: lo que quieren es asegurarse el suministro”, explicó.
Entre los consumidores, el temor ya se traduce en acopio. Supermercados en Corea del Sur reportan escasez de productos como bolsas de basura y comenzaron a limitar compras.
El estudiante surcoreano Ryu June-ho, de 24 años, compró esta semana bolsas de residuos y grandes cantidades de fideos instantáneos.
“Me preocupaba que las bolsas de basura subieran de precio, así que compré diez de 20 litros. También compré mucho ramen… porque el costo del envase plástico seguramente representa una parte importante del precio del producto”.

