BUENOS AIRES.- Cuando aún no finalizan, sino que, por el contrario, se han reactivado, las investigaciones por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) respecto al denominado caso Libra, un nuevo escándalo sacude al gobierno argentino.
Ocurre que, semanas atrás, se hizo público —a través del prestigioso periodista argentino Carlos Pagni, quien en su programa televisivo semanal Odisea Argentina expuso las irregularidades— el aterrizaje de un avión privado proveniente del aeropuerto de Opa Locka, en el estado de Florida.
La aeronave sería propiedad de Leonardo Scaturicce, un individuo relacionado en el pasado con el exfuncionario de la embajada norteamericana en Buenos Aires, Frank Holder, quien luego de rescindir sus tareas oficiales dentro de la delegación diplomática pasó al sector privado, dando inicio a la compañía de consultoría FTI Consulting. Esta última empresa habría sido el primer ámbito profesional donde Scaturicce incursionó en el mundo de los llamados “servicios de inteligencia paralelos”.
Tiempo después, Scaturicce formó la sociedad C3 Consulting, dentro del mismo rubro, empresa que siempre fue sospechada de tener como socio en las sombras al entonces Director de Sala de Reunión de la Agencia Federal de Inteligencia argentina durante el gobierno de la hoy condenada y cumpliendo prisión domiciliaria, Cristina Fernández de Kirchner.
Por otro lado, hace menos de un mes se anunció la adquisición, por parte de Scaturicce y su socio financiero Diego Colunga, de la empresa Flybondi, aerolínea con una imagen extremadamente negativa en el mercado aeronáutico de pasajeros. Diego Colunga es hijo de Carlos Colunga, uno de los hombres de confianza del difunto Franco Macri, padre del expresidente Mauricio Macri. Colunga padre, estaba a cargo de MacairJet, la aerolínea privada del grupo SOCMA.
El avión en cuestión trasladaba a una sola pasajera que intentó desembarcar diez valijas de gran tamaño, sin que estas fueran registradas por el personal aduanero del Aeroparque Metropolitano de la Ciudad de Buenos Aires, debido a un aparente llamado recibido desde altas esferas del poder que habría ordenado al personal aduanero no chequear a la pasajera en cuestión.
De manera insólita, el avión permaneció más de siete días en el hangar de Royal Class, la empresa de «taxis» aéreos que fue del empresario fallecido Alfredo Yabrán, antes de decolar rumbo a París, es de suponer que sin las misteriosas valijas.

Un funcionario aduanero fue denunciado recientemente por no cumplir con sus funciones de control y supervisión, y además por instruir a sus empleados para que no cumplieran determinados protocolos de seguridad aduanera. Según fuentes cercanas a la investigación, el funcionario en cuestión fue identificado como Marcelo Sosa, subdirector metropolitano de la Aduana de Buenos Aires, quien ocupa un cargo de alta responsabilidad.
La subdirección dirigida por Sosa cubre no solo todas las operaciones aduaneras desde el puerto de Campana hasta el Puerto de Buenos Aires, sino que también están bajo su órbita los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque. En este último, habrían hecho la vista gorda con el fin de que las valijas ingresaran sin control.
Este funcionario se convirtió ahora en lo que las agencias norteamericanas denominan un POI (Person of Interest), situación que ha dado inicio a una investigación en curso dirigida por el DHS (Departamento de Seguridad Interior) de los Estados Unidos. Esto se debe a que, de haberse cometido un delito, el mismo se habría iniciado en territorio estadounidense.
La denuncia sostiene que Sosa ha estado ordenando a los empleados bajo su supervisión que incumplan con sus deberes y responsabilidades, y que cuando estos han actuado correctamente, él los ha desplazado. Asimismo, se lo acusa de impedir que se canalicen a rojo las cargas de importación o exportación que presentan irregularidades en los documentos presentados ante la Aduana, generando graves fallas en el proceso de control.
Además, se afirma que el funcionario dio instrucciones directas para que no se cumpla con la ley, lo que ha derivado en una serie de violaciones a las normas y regulaciones aduaneras. Increíblemente, Sosa habría dado estas instrucciones mediante un correo electrónico enviado desde servidores de la propia Aduana.

Se espera que, de un momento a otro y a pedido de la justicia norteamericana, se convoque a Sosa a dar explicaciones y, si llegase a ser considerado imputado en los Estados Unidos, podría incluso enfrentar un pedido de extradición.
Las autoridades competentes han iniciado una investigación exhaustiva para determinar la responsabilidad del funcionario y sus empleados en estos hechos. De confirmarse las acusaciones, se podrían tomar medidas disciplinarias y legales contra los involucrados.
La sociedad espera que las autoridades tomen medidas firmes para garantizar la transparencia y la legalidad en la Aduana, y que se sancione a aquellos que incumplan con sus deberes y responsabilidades. La integridad y la eficiencia en la gestión pública son fundamentales para mantener la confianza de la ciudadanía en las instituciones.
La subtrama: quién es la pasajera que intentó ingresar las valijas
Sobre la única pasajera del vuelo, el periodista Pagni reveló que llego a Aeroparque Jorge Newbery desde Miami en un lujoso avión privado con valijas que no pasaron por la Aduana. «Una orden de arriba dijo que no hay que mirarlas», le habrían dicho al personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Laura Belén Arrieta está ligada a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), espacio que hace encuentros bimestrales en diferentes partes del mundo y de los que participó –entre otros argentinos–el presidente Milei. Arrieta es miembro de dos organizaciones políticas de ultraderecha que apoyan a Javier Milei y financian a sus partidarios.
La primera participación de Javier Milei en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) fue en Washington en febrero de 2024. Viajó con una comitiva de doce personas, entre ellas su hermana Karina y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. En ese evento, Milei tuvo su primer encuentro con Donald Trump, quien ya estaba en campaña presidencial.
Meses después, en noviembre, Buenos Aires fue sede de una edición de la CPAC que reunió a figuras de la derecha internacional como Jair Bolsonaro y su hijo Eduardo, el líder de Vox Santiago Abascal, la presentadora Lara Trump —nuera del expresidente—, y referentes como Ben Shapiro, Ron Paul, Eduardo Verástegui y Kari Lake. También estuvieron presentes el ministro Luis Caputo, Bullrich, legisladores libertarios y agitadores de redes como «El Gordo Dan».
La CPAC está presidida por Matt Schlapp, acompañado por su hija Mercedes (Mercy), ambos vinculados a la firma de lobby Tactic, creada para apoyar la campaña de Trump. Entre sus colaboradores aparecen Laura Belén Arrieta y el argentino Leonardo Scatturice, ambos oriundos de Lanús.
Scatturice, ex policía bonaerense y exagente de inteligencia de la SIDE/AFI, hoy reside en Miami y lidera una red de más de veinte empresas junto con su pareja, Pamela Poveda. Está vinculado a figuras clave de la política libertaria y al entorno de Trump, y se lo relaciona con operaciones de lobby y financiamiento político. Además, habría influido en la designación de Andrés Vázquez, otro ex espía, en un puesto estratégico dentro de la nueva DGI.
Los lazos entre CPAC, Scatturice y funcionarios libertarios locales como Santiago Caputo sugieren un esquema de financiamiento político que incluiría traslados, invitaciones internacionales e incluso la llegada de valijas sospechosas al país. Esto último cobra relevancia porque el diputado Agustín Romo admitió que CPAC cubrió su viaje a Hungría en abril de 2024, donde participó como orador en otra conferencia del mismo espacio.

Hace un mes, Laura Belén Arrieta anunció en LinkedIn su incorporación al directorio de Surjet Charter and Management, una empresa de aviación privada creada hace apenas un año, que ya cuenta con aviones de lujo y clientes como el futbolista Sergio “Kun” Agüero, vinculado indirectamente a la causa $Libra por la estafa a un amigo suyo.
Aunque Arrieta ya había trabajado en una aerolínea de cabotaje, sorprende su ascenso al cargo de directora de Junta en paralelo a su rol como vicepresidenta de COC, considerando que hasta hace pocos años vendía camperas de cuero. Su rápido ascenso podría estar ligado a su cercanía con Leonardo Scatturice, a quien agradeció públicamente en LinkedIn y quien respondió al mensaje. Esto abre un nuevo interrogante: ¿viajó Arrieta a la Argentina utilizando una aeronave de Surjet, la empresa de la que ahora forma parte?

