MERCADOS.— El estratega global de inversiones Marko Papic, haciendo referencia a la película de los años 80 “The Delta Force”, de Chuck Norris, dijo que los traders podrían empezar a exigir precios más altos a medida que Estados Unidos redescubre el gusto por el “cambio de régimen”.
Desde que se conoció la noticia, temprano el sábado, de que el ejército estadounidense había capturado al líder venezolano Nicolás Maduro y a su esposa en una audaz incursión en Caracas, los inversores se preguntan cómo podría reaccionar el mercado global del petróleo.
Como era de esperar, los precios del crudo estaban modestamente más bajos cuando reabrió el mercado el domingo por la noche. Cualquier nueva caída podría ser una buena oportunidad para apostar a la suba, dijo Papic, estratega de BCA Research.
Según Papic, ahora que EE. UU. llevó a cabo con éxito una operación militar para impulsar un cambio de liderazgo en Venezuela, los operadores de petróleo eventualmente deberán incorporar el riesgo de que Washington ponga la mira en otros adversarios, en especial Irán. Eso podría derivar en lo que Papic describió como una “prima Chuck Norris” en el mercado global del petróleo.
“Cuánto petróleo puede sumar Venezuela al mercado es mucho menos de lo que Irán puede sacar del mercado”, dijo Papic. “Lo que me preocupa es que, en los próximos 12 meses, comiencen a marcar el mapa del mundo y miren a Irán. Si ese es el rumbo, habrá que agregar una ‘prima Chuck Norris’”.
Papic ya acertó al menos una predicción petrolera el año pasado. En junio recomendó apostar a una baja del precio cuando el conflicto entre Israel, Irán y EE. UU. empujó el crudo temporalmente al alza.
Un contrapeso para la OPEP
Los precios del petróleo vienen cayendo desde 2022, y la primera lectura para muchos fue que la decisión del presidente Donald Trump de capturar a Maduro podría empujar aún más los precios a la baja.
El West Texas Intermediate para entrega en febrero cayó u$s 14,30 por barril en 2025, casi 20%, cerrando el año en u$s 57,42, la mayor caída anual desde 2020. El mercado también mostraba bajas el domingo por la noche.
La lógica es que el control estadounidense sobre la producción venezolana podría crear un contrapeso efectivo a la OPEP, de la cual Venezuela es miembro.
“Al tomar control de las mayores reservas petroleras del mundo, EE. UU. crearía una fuerza (en volumen) capaz de competir directamente con la OPEP”, dijo Jaime Brito, ejecutivo de OPIS.
Venezuela posee las mayores reservas probadas del planeta —más de 300.000 millones de barriles estimados en 2023— pero reconstruir la infraestructura del país llevaría años y miles de millones en inversión. Según Papic, pensar que Venezuela pueda exportar rápido 3 o 5 millones de barriles diarios es irreal. En su pico, en los 90, apenas llegó a 2 millones diarios.
Arabia Saudita, en foco
Papic cree que, pese a Venezuela, la atención del mercado seguirá puesta en Arabia Saudita y la OPEP+. La caída prolongada de precios presiona las finanzas saudíes, y eso podría empujar al reino a recortar producción para forzar precios más altos.
Irán, otra fuente de riesgo
Protestas internas en Irán también preocupan. Si el régimen cae y se levantan sanciones, los precios podrían bajar en el largo plazo. Pero si la inestabilidad interrumpe producción, el impacto sería inmediato.
Otros analistas creen que el mercado podría incluso ignorar las noticias de Venezuela. “Los mercados petroleros ya no están listos para correr detrás de los titulares”, dijo Tom Kloza, tras múltiples experiencias en las que los traders perdieron dinero reaccionando a shocks geopolíticos.
¿Qué sigue?
Por ahora, un colapso inmediato en Venezuela parece poco probable, según Dragonfly Intelligence. Aunque el riesgo sigue alto, los restos del régimen de Maduro aún controlan el país y la oposición carece de capacidad para tomar el poder.

