BRASILIA.— El arancel del 50% que la administración Trump impuso a las importaciones brasileñas ha sacudido el mercado global del café y podría disparar el precio de una taza en Estados Unidos por encima de los máximos recientes.
Brasil es el mayor productor y exportador mundial de café, mientras que EE.UU. es su principal comprador y el mayor consumidor global: casi 200 millones de estadounidenses toman café a diario.
Fuentes del sector cafetalero advirtieron que, si se confirma el nuevo gravamen a partir del 1° de agosto, podrían detenerse los nuevos envíos de café brasileño a EE.UU., que importó 8,14 millones de sacos de 60 kilos en 2024 desde el país sudamericano, lo que representa el 33% de su consumo total.
“Un arancel de esta magnitud prácticamente detendría ese flujo. Los exportadores brasileños no lo absorberán. Los tostadores estadounidenses no pueden”, señaló Michael Nugent, bróker senior y consultor cafetalero, dueño de MJ Nugent & Co., con sede en California.
“En resumen: Brasil venderá su café en otro lado. EE.UU. comprará café en otro lugar —Colombia, Honduras, Perú, Vietnam— pero no al volumen ni al precio de Brasil”, agregó.
Los operadores explicaron que las alternativas serían más caras, ya que la oferta global está limitada.
“Los países compran más a Brasil porque ofrece una mejor relación calidad-precio frente a otros orígenes más costosos”, afirmó el director de una comercializadora en la costa oeste de EE.UU.
“La pregunta no es si Brasil vendería, sino si EE.UU. compraría con el arancel. Probablemente no”, concluyó.
Los consumidores de café ya están pagando precios récord —o cerca de récord— tras el salto del 70% en los precios registrado el año pasado por la escasez de oferta. Los futuros del café arábica subieron 1,3% el jueves tras el anuncio del aumento arancelario.
Miradas puestas en Europa
Paulo Armelin, un gran productor brasileño que vende directamente a tostadores estadounidenses, aseguró que sus clientes no podrían afrontar el nuevo costo si se aplica el arancel.
“Tendremos que buscar otros mercados, tal vez Alemania”, dijo, y recordó que ya había sido difícil cerrar operaciones a comienzos de este año por el aumento de los costos.
El secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, dijo el mes pasado en una audiencia del Congreso que algunos productos naturales que no se producen en el país —como frutas tropicales o especias— podrían quedar exentos de aranceles, dependiendo del resultado de las negociaciones con los países exportadores.
EE.UU. produce solo una fracción del café que consume, principalmente en Hawai y en unas pocas fincas de California.
“Espero que la diplomacia funcione y que el café sea incluido en alguna lista de exenciones”, expresó Eduardo Heron, directivo del grupo exportador brasileño Cecafé, quien advirtió que el arancel podría volver inviable el comercio.
Jugo de naranja y etanol, también en la mira
Más allá del café, más de la mitad del jugo de naranja que se vende en EE.UU. proviene de Brasil, que también exporta azúcar, madera y petróleo.
Los futuros del jugo de naranja subieron 6% en Nueva York el jueves ante el temor de un posible desabastecimiento.
EE.UU. se ha vuelto cada vez más dependiente de las importaciones de jugo por la fuerte caída de su producción interna, afectada por enfermedades como el “citrus greening”, huracanes y heladas.
Un informe del Departamento de Agricultura de EE.UU. publicado este año proyectó que la cosecha de naranjas del país caerá en 2024/25 a su nivel más bajo en 88 años, y que la producción de jugo de naranja tocará un mínimo histórico.
Brasil también es el segundo mayor productor mundial de etanol a base de caña de azúcar o maíz. En 2024 produjo unos 35 mil millones de litros, aunque exportó menos del 6% de ese total. Solo unos 300 millones de litros fueron enviados a EE.UU., según un informe de BTG Pactual.

