CIUDAD DE PANAMÁ.— El Canal de Panamá ha puesto en marcha un ambicioso plan estratégico para el periodo 2025-2035 que contempla inversiones de aproximadamente 7.400 millones de euros.
El objetivo principal de la autoridad canalera es diversificar sus ingresos y blindar la infraestructura ante las crecientes tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China, así como frente a los desafíos del cambio climático.
La estrategia, detallada por el vicepresidente de operaciones del canal, Boris Moreno, busca expandir el negocio más allá del tránsito marítimo tradicional. El plan incluye la construcción de nuevos puertos en el Atlántico y el Pacífico, una carretera logística y un gasoducto transístmico destinado al transporte de propano, butano y etano.
A pesar de las presiones de Washington por la relevancia estratégica de la vía y las acusaciones de Pekín sobre el aumento de la influencia estadounidense, Moreno enfatizó que la infraestructura opera bajo un estricto principio de neutralidad garantizado por tratados internacionales. «Cualquier embarcación que cumpla los requisitos puede transitar independientemente de su país de origen», aseguró el directivo.
La sostenibilidad hídrica se posiciona como el eje central de las inversiones. El proyecto estrella del plan es la construcción de una presa para crear el lago de Río Indio, una obra diseñada para garantizar durante los próximos 50 años el suministro de agua potable a la población y el correcto funcionamiento de las esclusas.
Esta medida busca mitigar la vulnerabilidad del canal ante crisis climáticas como las provocadas recientemente por el fenómeno de El Niño, que obligó a restringir los tránsitos diarios debido a la sequía.
El canal, que mueve cerca del 3% del comercio marítimo mundial, ha experimentado importantes variaciones en su tráfico debido a los conflictos internacionales. Por un lado, la guerra en Ucrania desvió los buques de gas natural licuado (GNL) de la ruta asiática hacia el mercado europeo, reduciendo su tránsito por el istmo de dos barcos diarios a apenas diez al mes.
Por otro lado, la crisis en Oriente Próximo y el repunte de las exportaciones energéticas de EE. UU. a Asia impulsaron temporalmente la actividad entre marzo y mayo de 2026, con picos que superaron los 38 barcos diarios antes de normalizarse en junio a los niveles habituales de entre 32 y 33 tránsitos. Con esta nueva cartera de infraestructuras, Panamá aspira a estabilizar sus ingresos y consolidarse como el nodo logístico global definitivo, inmune a los vaivenes de la geopolítica y el comercio internacional.

