WASHINGTON.- Los Servicios de Inteligencia estadounidenses tenían informes de un nuevo complot para asaltar la sede del Congreso en la capital estadounidense.
Este jueves el Congreso de Estados Unidos se vio bajo fuertes medidas de seguridad un día después de que la policía anunciara que una “milicia” planeaba un ataque, avivando el “terrible” recuerdo del asalto al Capitolio por seguidores de Donald Trump el 6 de enero de este año.
Efectivos de la Guardia Nacional patrullan los alrededores del Capitolio, protegido desde hace dos meses por altas vallas, en algunos casos, con zonas alambradas.
La Cámara de Representantes adelantó al miércoles por la noche dos votaciones previstas para el jueves, pero su presidenta Nancy Pelosi, dio su reda de prensa semanal desde el edificio por la mañana, y el Senado mantuvo la sesión.
Los responsables de la seguridad del Congreso aconsejaron a los parlamentarios que utilizaran los aparcamientos y pasillos subterráneos para llegar al Capitolio y les pidió que extremaran los cuidados.
Este jueves, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) arrestó a un exempleado del Departamento de Estado en relación con el asalto al Capitolio.
Federico Klein, de 42 años, fue detenido este jueves en Virginia y puesto bajo custodia, cita el diario Político a una portavoz del FBI en Washington, Samantha Shero.
Hasta ahora no trascendió los cargos que se le imputan, pero es la primera noticia de un designado por el presidente Donald Trump que enfrenta un proceso penal en relación con el asalto.
Klein trabajó en la campaña de Trump de 2016 y fue contratado después por el Departamento de Estado, en el que se desempeñó durante algún tiempo como asisten especial de la Oficina para los Asuntos del Hemisferio Occidental.
La madre de Klein confirmó a la prensa y a las autoridades que su hijo estuvo en Washington el pasado 6 de enero.

