NUEVA YORK.- El dólar operó estable este miércoles, luego de registrar su mayor caída en casi dos semanas tras conocerse un dato de inflación en Estados Unidos inferior al esperado, lo que moderó las expectativas de una suba de tasas de interés por parte de la Reserva Federal en el corto plazo.
El índice dólar, que mide la evolución de la moneda estadounidense frente a una cesta de seis divisas, se mantuvo en torno a los 100,9 puntos, después de haber retrocedido un 0,4% en la sesión anterior.
Frente al yen, el dólar cotizaba en 162,24 unidades, mientras que el euro y la libra esterlina avanzaban cerca de un 0,1%, hasta u$s1,1428 y u$s1,3406, respectivamente.
El movimiento respondió a la publicación del índice de precios al consumidor (IPC) de junio en Estados Unidos. La inflación anual se desaceleró al 3,5%, por debajo de las expectativas del mercado, mientras que el índice general registró una caída mensual del 0,4%, la primera desde abril de 2020, favorecida por el descenso de los precios de la energía.
Tras el dato, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense retrocedieron. La tasa del bono a dos años cayó nueve puntos básicos desde su nivel más alto en 16 meses, reflejando una menor expectativa de un endurecimiento inmediato de la política monetaria.
Los mercados ahora asignan alrededor de un 65% de probabilidad a una suba de tasas en la reunión de septiembre de la Reserva Federal, mientras que prácticamente descartaron un aumento durante julio, según datos de LSEG.
Sin embargo, analistas consideran que la discusión sobre nuevas subas de tasas sigue abierta.
Chris Turner, responsable global de mercados de ING, sostuvo que el mercado había comenzado a descontar con fuerza una suba de tasas en septiembre, aunque el dato de inflación introdujo nuevas dudas sobre ese escenario. No obstante, advirtió que la Reserva Federal necesitará observar varios meses adicionales de moderación inflacionaria antes de descartar definitivamente un nuevo ajuste este año.
Durante su comparecencia ante la Cámara de Representantes, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, reiteró que el banco central mantiene una política de «tolerancia cero» frente a una inflación persistentemente elevada y aseguró que cumplirá con su mandato aun frente a eventuales presiones políticas del presidente Donald Trump.
Mientras tanto, el conflicto en Oriente Medio continúa representando un factor de riesgo para los mercados. La reciente escalada entre Estados Unidos e Irán volvió a impulsar el precio del petróleo hasta máximos de un mes, manteniendo vivas las preocupaciones sobre un posible rebrote inflacionario.
Trump anunció el martes el restablecimiento del bloqueo naval sobre los puertos iraníes, mientras que el Pentágono confirmó una nueva ronda de ataques contra objetivos militares vinculados con las operaciones iraníes en el estrecho de Ormuz.
En el mercado cambiario también se registraron movimientos en otras monedas. La corona noruega se debilitó tras conocerse una desaceleración mayor a la prevista de la inflación subyacente en junio, lo que redujo las expectativas de una suba de tasas por parte del banco central de Noruega.
Por su parte, el dólar neozelandés se mantuvo cerca de su nivel más alto en un mes y el dólar australiano registró una leve apreciación.
En Asia, el yuan alcanzó brevemente un máximo de un mes después de que China informara que su economía creció un 4,3% interanual en el segundo trimestre, el ritmo más bajo en más de tres años, reforzando las expectativas de nuevos estímulos por parte de Pekín.

