WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a advertir que ordenará ataques contra infraestructura civil de Irán si Teherán no acepta retomar las negociaciones, en medio de una nueva escalada militar entre ambos países.
En una entrevista con Fox News, Trump afirmó que «la próxima semana todas las centrales eléctricas y los puentes serán destruidos» si Irán no se sienta a negociar. Además, anticipó una intensificación de los bombardeos estadounidenses durante las próximas noches.
Las declaraciones se producen mientras continúan los intercambios de ataques entre ambos países. En respuesta a los bombardeos estadounidenses de las últimas horas, las fuerzas iraníes lanzaron nuevamente misiles y drones contra objetivos ubicados en la región del Golfo Pérsico y en Jordania.
No es la primera vez que Trump formula este tipo de amenazas. En abril ya había advertido con destruir puentes y centrales eléctricas iraníes para presionar a Teherán a reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo internacional. Sin embargo, aquella ofensiva no llegó a concretarse luego de que ambas partes alcanzaran un alto el fuego temporal.
Por otra parte, el Gobierno iraní aseguró este miércoles que al menos 30 civiles murieron en los últimos días como consecuencia de los ataques estadounidenses sobre el sur del país.
La portavoz del Ejecutivo, Fatemeh Mohajerani, informó además que un nuevo bombardeo lanzado durante la madrugada contra una base militar en Bampur, en la provincia de Sistán y Baluchistán, dejó siete militares iraníes muertos y varios heridos.
Según un comunicado del Ejército iraní, Estados Unidos disparó 13 misiles contra los dormitorios, instalaciones de alojamiento, la residencia para visitantes y puestos de vigilancia de la base militar.
Las Fuerzas Armadas iraníes sostuvieron que el objetivo del ataque era «causar el mayor número posible de bajas» y advirtieron que la «venganza» por este «crimen» será «segura e inminente».
La nueva escalada profundiza la incertidumbre sobre la evolución del conflicto, que ya impacta en los mercados energéticos y mantiene elevada la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo.

