FINANZAS.— El oro se sostuvo cerca de un máximo histórico mientras los operadores se preparan para una esperada relajación de la política monetaria de la Reserva Federal de EE. UU. esta semana y buscan pistas sobre posibles recortes adicionales de tasas este año.
El lingote cotizó en torno a los US$3.640 la onza, tras acumular cuatro semanas consecutivas de subas. El mercado descuenta un recorte de un cuarto de punto esta semana, en medio de señales de debilidad en el mercado laboral, y ve posibilidades de que los ajustes se extiendan hasta 2026.
Esa expectativa llevó a los rendimientos de los Treasuries a mínimos de varios meses, debilitó al dólar y dio soporte al oro. Rendimientos más bajos reducen el costo de oportunidad de mantener el metal, mientras que un billete verde más débil lo hace más accesible. La incógnita es si la Fed desafiará estas apuestas, una de las claves para los inversores.
“Los datos macroeconómicos probablemente pasen a dominar sobre los titulares relacionados con aranceles”, escribieron Daniel Hynes y Soni Kumari, de ANZ Group Holdings, en una nota, aludiendo a cómo los aranceles de EE. UU. impactarán en el crecimiento y la inflación.
El oro ha subido casi 40% en lo que va del año, y recientemente rompió un período de lateralización para superar un récord ajustado por inflación. La incertidumbre persistente sobre la geopolítica, la agenda arancelaria de Trump y las compras coordinadas de los bancos centrales sostienen la demanda.
La inusitada presión de Trump sobre la Fed —incluyendo su intento de remover a la gobernadora Lisa Cook— es el último catalizador. Goldman Sachs proyecta que el oro podría acercarse a US$5.000 la onza.
A las 8:35 a.m. en Singapur, el oro retrocedía 0,2% a US$3.635,66 la onza. El índice Bloomberg Dollar Spot se mantenía estable. La plata y el paladio cedían, mientras que el platino superaba los US$1.400, cerca de un máximo de una década.
En paralelo, las negociaciones EE. UU.-China continuaban en Madrid, con foco en comercio y seguridad. Una distensión en las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo podría implicar un riesgo bajista para el oro.
En Asia, un inusual salto del 19% en las exportaciones de oro de Tailandia a Camboya encendió alertas. La Federación de Industrias Tailandesas sospecha que podría tratarse de operaciones de lavado de dinero.

