ENERGÍA.— Los precios del petróleo se dispararon el lunes y las acciones retrocedieron, ya que el conflicto militar en Medio Oriente parece encaminado a extenderse durante semanas, amenazando con desestabilizar la recuperación económica global e incluso reavivar la inflación.
El Brent saltó 6,4% hasta los u$s 77,57 por barril, aunque en un momento llegó a superar los u$s 82,00, mientras que el crudo estadounidense avanzó 6,2% hasta los u$s 71,17 por barril. El oro, activo refugio por excelencia, subió 1,6% hasta los u$s 5.360 la onza.
Los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán no muestran señales de disminuir, mientras que Irán respondió con andanadas de misiles en toda la región, con el riesgo de arrastrar a sus vecinos al conflicto.
El presidente Donald Trump sugirió al Daily Mail que la confrontación podría durar otras cuatro semanas y publicó que los ataques continuarán hasta que se cumplan los objetivos de EE.UU.
Todas las miradas están puestas en el Estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor de una quinta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y el 20% del gas natural licuado. Aunque la vía estratégica aún no ha sido bloqueada, sitios de seguimiento marítimo muestran petroleros acumulándose a ambos lados del estrecho, cautelosos ante posibles ataques o incluso sin cobertura de seguros para el trayecto.
“El desarrollo más inmediato y tangible que afecta a los mercados petroleros es la paralización efectiva del tráfico a través del Estrecho de Ormuz, lo que impide que 15 millones de barriles diarios (bpd) de crudo lleguen a los mercados”, afirmó Jorge Leon, jefe de análisis geopolítico en Rystad Energy. “A menos que surjan rápidamente señales de desescalada, esperamos una significativa revalorización al alza del petróleo”.
Un alza prolongada del crudo podría reactivar presiones inflacionarias a nivel global y funcionar como un impuesto para empresas y consumidores, enfriando la demanda.
El domingo, la OPEP+ acordó un modesto aumento de producción de 206.000 barriles diarios para abril, aunque gran parte de ese crudo todavía debe salir de Medio Oriente en buques tanque.
“El paralelo histórico más cercano, en nuestra opinión, es el embargo petrolero de Medio Oriente en los años 70, que elevó los precios del crudo un 300% hasta unos u$s 12 por barril en 1974”, señaló Alan Gelder, vicepresidente senior de refinación, químicos y mercados petroleros en Wood Mackenzie.
“Eso equivale apenas a u$s 90 por barril en términos de 2026. Superar ese nivel en el mercado actual, preocupado por pérdidas significativas de suministro, parece muy factible”.
Eso resultaría costoso para Japón, que importa todo su petróleo, lo que empujó al Nikkei a caer 1,3%, con las aerolíneas entre las más castigadas.
Las acciones líderes de China retrocedieron apenas 0,1%, aunque el país obtiene buena parte de sus importaciones marítimas de crudo desde Medio Oriente. El índice MSCI de Asia-Pacífico sin Japón perdió 1,2%.
En Medio Oriente, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait cerraron temporalmente sus mercados bursátiles por “circunstancias excepcionales”.
En Europa, los futuros del EUROSTOXX 50 bajaron 1,3% y los del DAX 1,4%. Los futuros del FTSE cedieron 0,6%.
En Wall Street, los futuros del S&P 500 y del Nasdaq retrocedieron ambos 0,8%.
El shock petrolero también impactó en el mercado cambiario, con el dólar como principal beneficiado. Estados Unidos es exportador neto de energía y los bonos del Tesoro siguen siendo considerados refugio líquido en tiempos de tensión, lo que llevó al euro a caer 0,2% hasta u$s 1,1787.
Aunque el yen suele actuar como activo refugio, Japón importa todo su petróleo, lo que genera flujos más mixtos. El dólar avanzó 0,3% hasta 156,44 yenes.
En el mercado de bonos, el rendimiento del Treasury a 10 años se estabilizó en 3,970%, tras haber tocado brevemente un mínimo de 11 meses en 3,926%.
Los bonos habían ganado demanda el viernes luego de que el prestamista hipotecario británico MFS fuera intervenido tras acusaciones de irregularidades financieras. Su colapso, con una deuda de 2.000 millones de libras (u$s 2.690 millones), avivó temores más amplios en el crédito, afectando a grandes bancos que figuraban entre sus acreedores.
La noticia golpeó a las acciones bancarias y, combinada con nerviosismo en torno a los papeles vinculados a inteligencia artificial, presionó más ampliamente a Wall Street.
Además, los inversores deben atravesar una semana cargada de datos económicos en Estados Unidos, incluyendo la encuesta manufacturera del ISM, las ventas minoristas y el siempre clave informe de empleo.
Cualquier debilidad podría sacudir la confianza en la economía tras un decepcionante cuarto trimestre, aunque también aumentaría las probabilidades de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal.
Actualmente, el mercado descuenta una probabilidad del 50% de un recorte en junio y alrededor de 58 puntos básicos de bajas acumuladas en lo que resta del año.

