LONDRES.- Tras la derrota parlamentaria del pasado 25 enero, Theresa May volvió al Parlamento con un plan alternativo para resolver al Brexit. Ahora, la primera ministra del Reino Unido buscará modificar el backstop y negociar nuevamente en Bruselas.
El backstop, que busca evitar la reinstauración de una frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte, provocó el volteo de May en la Cámara de los comunes. Ahora, la ministra se mostró dispuesta a ampliar la participación del Parlamento en las negociaciones a venir, encontrar una solución democrática a la cuestión irlandesa y por último garantizar la protección de los trabajadores tras el Brexit.
Respecto a la posibilidad de realizar una nueva votación pública la primera ministra fue clara: «un segundo referéndum sentaría un difícil precedente, que podría tener implicaciones significativas sobre cómo manejamos los plebiscitos en este país» y consideró que podría dañar la cohesión social.
Antes de retirarse May alertó a sus parlamentarios, quienes votarán el plan el 29 de enero: la Unión Europea no aceptará una prórroga en las negociaciones si no hay perspectivas de que el Parlamento apruebe un acuerdo.

