BUENOS AIRES.- Las elecciones primarias argentinas dejaron un claro triunfador, la figura del precandidato a presidente Alberto Fernández, quien fue elegido para disputar ese cargo por Cristina Fernández de Kirchner, procesada y acusada en múltiples casos de corrupción producidos durante su gestión al frente del Ejecutivo (2007-2015).
Por otro lado, el presidente Mauricio Macri no logró convencer al electorado de seguir paso a paso un proceso de reestructuración, que conlleva serias dificultades económicas que están afectando severamente a la clase media argentina, la base principal de su caudal electoral.
Más allá de las variables negativas internacionales que no tienen origen en la Argentina, cómo la disputa comercial entre China y Estados, pero qué afectan notablemente el proceso iniciado por su gestión, el equipo de Macri no supo mantener la expectativa y mucho menos la credibilidad necesaria.
El candidato kirchnerista capitalizó hábilmente ese descontento generalizado y con promesas de remedios gratis para los jubilados y retorno a la “felicidad” se hizo de un increible 47 % de intención de voto. Una cifra que será muy difícil de contrarrestar en la elecciones presidenciales en el mes de octubre. Esto despeja el camino para una probable vuelta al populismo ejercido por su mentora y que dejó al país al borde del colapso energético y estructural en el 2015.
Sin embargo, el resultado de estas primarias, contundente y casi irreversible, tiene reacciones adversas en los mercados internacionales. Mientras que el viernes pasado las acciones argentinas subían en los principales mercados especulando una buena elección de parte del oficialismo, el resultado de las PASO produjo la caída más importante de la década de los activos argentinos. Los bancos mostraron retrocesos de más del 50% mientras que la cotización del dólar trepo un 25 % en menos de un día. Castigando fuertemente a la clase media.
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Las relaciones internacionales de Alberto Fernandez
A este escenario se agrega la cercanía del candidato Fernández al expresidente de Brasil Luis Inácio Lula da Silva, que se encuentra cumpliendo una condena en prisión por actos de corrupción. Pero mayor preocupación causa la negativa del pre candidato a declarar a Nicolás Maduro y su régimen como una dictadura, una situación que ciertamente provocará el enfriamiento de las relaciones y el aislamiento por parte del gobierno norteamericano y del denominado Grupo de Lima que trabaja para la vuelta de la democracia en Venezuela, un país donde los secuestros y torturas a dirigentes opositores fueron denunciados por la expresidenta chilena Michelle Bachelet meses atrás.
Mauricio Macri se encuentra ahora en una encrucijada de difícil resolución. El mandatario espera convencer a un electorado que lo castigó en las urnas de que la alternativa planteada por Fernández implica el regreso a un modelo de corrupción e impunidad, que parecía los argentinos habían dejado atrás.
El próximo mes de octubre determinará el camino elegido por la segunda economía más importante de América Latina, sin embargo, los mercados ya anticiparon su decisión.

