TAIPÉI.— Taiwán y Europa enfrentan la misma amenaza por parte del autoritarismo, afirmó este jueves el presidente Lai Ching-te, al conmemorar los 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, y advirtió que ceder ante los agresores solo incrementa su apetito de expansión.
Taiwán ha estado bajo creciente presión militar por parte de China, que incluye ejercicios militares, mientras Pekín busca reafirmar sus reclamos de soberanía sobre la isla, gobernada democráticamente. Ante este contexto, Taipéi ha buscado establecer un frente común con Europa frente a los riesgos similares que enfrenta por parte de Rusia.
Durante un discurso ante diplomáticos europeos, británicos, japoneses, canadienses y estadounidenses radicados en Taiwán, Lai destacó que la isla comparte los mismos valores que muchas de las democracias que lucharon en la Segunda Guerra Mundial.
“En muchos momentos de la historia, se ha pensado en ofrecer pequeñas concesiones al agresor para lograr la paz”, dijo Lai desde la Casa de Huéspedes de Taipéi, antigua residencia del gobernador general durante la ocupación colonial japonesa de Taiwán, que terminó en 1945.
“Pero como bien sabemos por las dolorosas lecciones de la Segunda Guerra Mundial, complacer a los agresores con una muestra de expansión solo agudiza su apetito; los vuelve más confiados y más hambrientos de poder”.
Este fue el primer discurso oficial de Taiwán conmemorando el fin de la guerra en Europa y coincidió con la visita del presidente chino Xi Jinping a Rusia para participar el viernes en el desfile militar en Moscú por el aniversario del fin del conflicto.
En un artículo publicado el miércoles en un diario ruso, Xi afirmó que Taiwán pertenece legalmente a China y que, sin importar cómo evolucione la situación en la isla o “los problemas que puedan generar fuerzas externas”, la tendencia hacia la “reunificación” es imparable.
Lai no mencionó directamente a Rusia ni a China por su nombre, pero advirtió que Taiwán y Europa enfrentan “la amenaza de un nuevo bloque autoritario”, señalando temas como el sabotaje de cables submarinos —denunciado tanto por Europa como por Taiwán—, la injerencia electoral y la propagación de desinformación.
“Los amantes de la libertad en todo el mundo, tanto individuos como naciones, deben unirse ahora en una sólida solidaridad, antes de que los riesgos se conviertan en crisis y antes de que esas crisis sean aprovechadas por quienes tienen ambiciones de expansión exterior”, concluyó.

