WALL STREET.— La política de tasas de la Reserva Federal en 2026 podría interrumpir el desempeño superior del S&P 500 equiponderado
Durante los últimos años, la mayor parte de las ganancias de los principales índices bursátiles de EE.UU., como el S&P 500 y el Nasdaq Composite, fue impulsada por un puñado de acciones megacap. Sin embargo, recientemente esa dinámica comenzó a cambiar.
Como resultado, el S&P 500 tradicional, ponderado por capitalización de mercado y referencia histórica para generaciones de inversores, está rindiendo por debajo de su versión equiponderada por el mayor margen a esta altura del año desde comienzos de los años 90.
Una divergencia de este tipo solo se vio en contadas ocasiones en el último cuarto de siglo y, en el pasado, coincidió con grandes cambios en el liderazgo del mercado.
El S&P 500 equiponderado avanzó 5,5% durante las primeras 32 ruedas del año, superando ampliamente el magro 0,1% del índice tradicional ponderado por capitalización. Es la brecha más amplia para este período desde 1992.
Si esta divergencia se mantiene durante el resto del año, marcaría la mayor ventaja del S&P 500 equiponderado desde 2022. Habitualmente, el índice equiponderado acompaña o queda rezagado frente a su par ponderado por capitalización.
Pero en algunas ocasiones logró tomar la delantera: alrededor del pico de la burbuja puntocom a comienzos de los 2000, tras la crisis financiera global de 2008 y también durante el mercado bajista de la era COVID en 2022, según datos de Dow Jones Market Data.
“Es un cambio en el liderazgo del mercado y es más comparable a la burbuja puntocom del 2000”, afirmó Diana Baechle, directora senior de research de decisiones de inversión en SimCorp. “Hay una situación similar en la que los inversores intentan discernir qué compañías tecnológicas se beneficiarán del desarrollo de la inteligencia artificial y cuáles no.”
Cuando estalló la burbuja puntocom en 2000, los inversores rotaron desde compañías de internet especulativas —que habían impulsado enormes subas— hacia sectores de valor. Tras la crisis de 2008, favorecieron sectores vinculados a la recuperación económica, como financieras, consumo discrecional e industriales, mientras la tecnología también resistía en el marco de un rebote generalizado. En el bear market de 2022, las megacap de crecimiento perdieron atractivo en un contexto de la inflación más alta en cuatro décadas y subas aceleradas de tasas.
Históricamente, los cambios en el liderazgo del mercado se dieron en medio de grandes sacudones económicos. Esta vez, la economía estadounidense luce resiliente, lo que deja a los inversores preguntándose si la reciente rotación fuera de las Big Tech es una ampliación saludable de la participación del mercado o la primera señal de tensión bajo la superficie.
Baechle señaló que el mejor desempeño del índice equiponderado podría continuar en 2026. Eso implicaría que el mercado en su conjunto podría enfrentar una corrección, dado que el grupo conocido como las “Magnificent Seven” —que representa cerca del 30% del S&P 500 ponderado por capitalización— ya no estaría en condiciones de seguir empujando al índice hacia arriba.
“Pero la salud del mercado está mejorando porque hay más compañías superando el promedio, por lo que el mercado en general tenderá a autocorregirse”, agregó.
Más que una simple rotación
El mercado arrancó el año con sectores previamente rezagados liderando las subas en Wall Street, mientras las “Magnificent Seven” quedaron bajo presión por las dudas sobre el fuerte gasto en inteligencia artificial de las grandes tecnológicas. A comienzos de mes, las compañías de software —que fueron estrellas del mercado en la década de 2010— también sufrieron fuertes caídas ante la amenaza de que innovaciones en IA afecten sus negocios centrales. El ajuste en el software se expandió al resto del sector tecnológico, con ventas en empresas percibidas como vulnerables a ser desplazadas por la IA.
Como consecuencia, el sector energético del S&P 500 es el de mejor desempeño entre los 11 sectores del índice, con un alza de 22,7% en lo que va del año. Le siguen consumo básico, con una suba de 12,7%, e industriales, con un avance de 13,1%. En el extremo opuesto, tecnología de la información y consumo discrecional acumulan caídas de 4,5% y 5%, respectivamente, según datos de FactSet.
Andrew Briggs, director de gestión de carteras y wealth manager en Plaza Advisory Group, señaló que la rotación comenzó hacia fines de 2025 como una operación de “mean reversion”, a medida que las tecnológicas se encarecieron en exceso y los inversores buscaron alternativas más baratas como small caps y acciones de valor.
Sin embargo, en los primeros dos meses de 2026, empieza a parecer “una historia más fundamental”, ya que el foco se desplazó desde las compañías que desarrollan IA hacia cómo el mercado en general se ve impactado.
“Las empresas no vinculadas directamente a la IA comienzan a calcular cuánta productividad podrán obtener, vía ahorro de costos y expansión de márgenes, y eso empieza a reflejarse en las ganancias”, explicó Briggs.
La política macro sigue siendo el factor clave
Aun así, es temprano para determinar cómo el mercado en general se beneficiará de la innovación en IA y quiénes serán los ganadores y perdedores. Para Briggs, la verdadera incógnita en 2026 es la política de tasas de la Reserva Federal.
Las minutas de la primera reunión del año mostraron que varios funcionarios querían comunicar al mercado que el próximo movimiento podría ser una suba de tasas. Sin embargo, los operadores de futuros sobre fondos federales esperan dos recortes en la segunda mitad de 2026, según la herramienta CME FedWatch.
Si los inversores no reciben los recortes que muchos descuentan, los sectores cíclicos —que impulsaron el avance del índice equiponderado— podrían enfrentar una presión significativa. Estos sectores son especialmente sensibles a tasas más altas, ya que mayores costos de financiamiento suelen enfriar la demanda del consumidor y la inversión de capital.
“Más allá de las ganancias, lo que podría frenar el mejor desempeño del equiponderado sería el panorama general de liquidez macro”, sostuvo. “Desde el punto de vista fundamental, estas compañías lucen más sólidas, lo cual es positivo, pero desde el ángulo macro me pregunto cuántos de esos recortes realmente vamos a ver. Esa es mi preocupación.”
El jueves, las acciones estadounidenses operaban en baja. El S&P 500 caía 0,3%, el Dow Jones Industrial Average retrocedía 0,5% y el Nasdaq Composite perdía 0,3%, según datos preliminares de FactSet.

