BRUSELAS.— La nueva ofensiva diplomática de Donald Trump para poner fin a la guerra en Ucrania reavivó temores en Europa ante la posibilidad de un “acuerdo feo”: un entendimiento que no castigue ni debilite a Rusia como esperaban las capitales europeas y que, en cambio, deje a la seguridad del continente en mayor riesgo.
Gobiernos y diplomáticos europeos observan con alarma que cualquier negociación impulsada por Washington podría terminar avalando concesiones territoriales o una reinserción económica de Moscú, incluso en el marco de una creciente cooperación entre Estados Unidos y Rusia. Una perspectiva que la mayoría de los Estados europeos —y la propia OTAN— consideran un riesgo directo para la seguridad regional.
Europa tampoco tuvo presencia en las conversaciones entre funcionarios estadounidenses y ucranianos celebradas el fin de semana en Florida, ni estará en la reunión de este martes entre el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y el presidente Vladimir Putin. Esa exclusión profundiza el malestar europeo. “Empieza a calar la idea de que, en algún momento, habrá un acuerdo feo”, dijo Luuk van Middelaar, director del Brussels Institute for Geopolitics. “Trump quiere un acuerdo según la lógica de las grandes potencias: ‘somos EE.UU., ellos son Rusia’”.
El secretario de Estado Marco Rubio intentó tranquilizar a los europeos al asegurar que la OTAN y la Unión Europea serán parte de las discusiones sobre una paz futura. Pero en las capitales del Viejo Continente reina el escepticismo. Ven riesgos en todos los frentes: concesiones territoriales, cooperación económica entre Washington y Moscú y la posibilidad de que EE.UU. reduzca su compromiso militar con la OTAN.
Las dudas se amplificaron después de que Rubio cancelara su participación en la reunión de cancilleres de la alianza en Bruselas. Alemania advirtió sobre el deterioro del paraguas de seguridad occidental. “Ya no sabemos qué alianzas seguirán siendo confiables”, alertó el ministro de Defensa Boris Pistorius.
Aunque Trump reafirmó su compromiso con el artículo 5 de defensa mutua a cambio de un aumento del gasto militar europeo, la tensión persiste. En Berlín, el ministro Johann Wadephul advirtió que los servicios de inteligencia consideran real la posibilidad de un conflicto Rusia-OTAN “a más tardar en 2029”.
Funcionarios europeos aseguran que no hay señales de que Putin quiera terminar la guerra. Pero si lo hiciera, temen que un acuerdo que no respete la integridad territorial de Ucrania aliente futuras ofensivas rusas más allá de sus fronteras. Todo indica que cualquier pacto permitiría a Moscú retener territorios ocupados, incluso si los límites formales no se modifican. La administración Trump tampoco descartó los reclamos rusos sobre el resto de Donbás, pese a que el Kremlin no logró capturarlo tras casi cuatro años de conflicto.
Además, Trump y otros funcionarios dejaron claro que ven “grandes oportunidades” de negocios con Rusia tras la guerra, lo que en Europa se interpreta como una vía para que Moscú recupere miles de millones de dólares y reconstruya su aparato militar. “Si el presupuesto militar ruso sigue siendo tan grande, volverán a usarlo”, advirtió la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas.
El bloque europeo ha destinado unos 180.000 millones de euros en ayuda a Ucrania desde 2022, pero sigue sin capacidad real para influir en la negociación. Su principal carta —los activos rusos congelados en Europa— continúa bloqueada por la falta de acuerdo interno para destinarlos a un préstamo de 140.000 millones de euros que mantendría a Ucrania en pie durante los próximos dos años.
Francia y el Reino Unido intentan exhibir poder militar con una “fuerza de seguridad” que funcionaría como garantía para el período posguerra. Rusia rechazó la idea, y aun si se implementara, sería una presencia limitada y dependiente del apoyo logístico estadounidense.
“El precio de no haber invertido en defensa durante años se paga ahora”, dijo Claudia Major, especialista del German Marshall Fund. “Los europeos no están sentados en la mesa. Porque, como dijo Trump a Zelenski, no tienen las cartas”.

