LONDRES.— Estados Unidos y China concluyeron dos días de conversaciones comerciales de alto nivel con un plan para reactivar el flujo de bienes sensibles, un marco que ahora espera la aprobación de Donald Trump y Xi Jinping.
Tras unas 20 horas de negociaciones en Londres, el secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, dijo que ambas partes habían establecido un marco para implementar el consenso de Ginebra, que el mes pasado redujo los aranceles. “Primero tuvimos que eliminar un poco la negatividad”, señaló. “Ahora podemos avanzar hacia un comercio positivo, un comercio en crecimiento”.
Al final de una maratónica jornada de negociaciones que se extendió por más de 12 horas el martes, Lutnick afirmó que China se comprometió a acelerar los envíos de tierras raras, metales cruciales para las industrias automotriz y de defensa de EE.UU., mientras que Washington aliviaría algunas de sus restricciones a las exportaciones, lo que indica avances en dos de los temas más espinosos de la relación bilateral.
Según el jefe negociador comercial chino, Li Chenggang, las delegaciones de ambos países presentarán la propuesta a sus respectivos líderes. Las negociaciones fueron “profundas y francas”, declaró a los periodistas poco antes de la medianoche frente a Lancaster House, una mansión de la era georgiana cerca del Palacio de Buckingham que sirvió como sede de las reuniones esta semana.
En declaraciones adicionales el miércoles, el viceprimer ministro chino He Lifeng, quien lideró la delegación de Pekín, instó a ambos países a aprovechar su mecanismo de negociación comercial para “mejorar el consenso, reducir los malentendidos y fortalecer la cooperación” tras las conversaciones, informó la emisora estatal China Central Television.
Aunque el tono positivo debería tranquilizar a los inversores preocupados por un desacoplamiento entre las dos mayores economías del mundo, los detalles fueron escasos y el acuerdo aún podría ser desestimado por los líderes. Las discusiones también hicieron poco por resolver problemas persistentes como el enorme superávit comercial de China con EE.UU. o la percepción en Washington de que Pekín está saturando el mercado con productos a precios artificialmente bajos.
La reacción del mercado fue moderada: los futuros de acciones estadounidenses retrocedieron levemente y el yuan offshore se mantuvo casi sin cambios. El índice de referencia de acciones chinas onshore subió un 0,8% al cierre, su mayor alza en casi un mes.
“Es probable que los mercados acojan con satisfacción el cambio de la confrontación hacia la coordinación”, dijo Charu Chanana, estratega jefe de inversiones en Saxo Markets. “Pero aún no estamos fuera de peligro: todo depende de que Trump y Xi aprueben y hagan cumplir el acuerdo”.
El Ministerio de Comercio de China no respondió a solicitudes de comentarios. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, dijo que no tenía más información para ofrecer.

