TEHERÁN — Irán atraviesa el apagón de internet más largo y amplio de su historia, un bloqueo que ya lleva ocho días consecutivos y que alimenta el temor de que el endurecimiento represivo del régimen continúe, pese a señales oficiales de distensión.
Según la organización NetBlocks, el corte supera incluso al registrado durante las protestas de 2019. El acceso a la red sigue restringido aunque las autoridades afirman haber contenido las manifestaciones, desatadas a fines de diciembre por una crisis cambiaria.
El grupo Iran Human Rights, con sede en Oslo, estimó que casi 3.500 personas murieron y al menos 20.000 fueron detenidas desde el inicio de las protestas, aunque otras fuentes sostienen que la cifra de víctimas podría ser mayor.
El canciller iraní Abbas Araghchi aseguró esta semana que el Gobierno no ejecutará manifestantes, tras declaraciones del presidente de EE. UU., Donald Trump, quien instó a los iraníes a seguir oponiéndose al liderazgo del ayatolá Ali Khamenei y advirtió que “la ayuda está en camino”.
Aunque Trump afirmó luego que fue informado de que “las matanzas en Irán están cesando”, el riesgo de una acción militar sigue latente. La Casa Blanca confirmó que el presidente mantiene todas las opciones sobre la mesa, mientras activos militares estadounidenses, incluido al menos un portaaviones, se desplazan hacia la región.
Analistas de Eurasia Group señalaron que la probabilidad de un ataque crecerá una vez que el grupo aeronaval llegue a la zona, entre fines de enero y comienzos de febrero, y podría mantenerse elevada durante la primera mitad de 2026.
En el plano económico, la escasez de divisas sigue presionando al rial y mantiene la inflación oficial en torno al 50%, un factor clave que detonó las protestas. El colapso cambiario llevó a cientos de miles de personas a las calles antes de la represión y del cierre total de internet ordenado el 8 de enero.
El Gobierno iraní atribuyó la violencia a un complot respaldado por Estados Unidos e Israel, acusándolos de financiar y dirigir ataques contra fuerzas de seguridad y civiles.
A nivel internacional, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la Unión Europea evalúa endurecer las sanciones, mientras que Estados Unidos ya amplió su lista de medidas contra individuos y entidades vinculadas al régimen.
El prolongado apagón digital, sumado a la represión y a la fragilidad económica, refuerza el temor de que la crisis política en Irán esté lejos de resolverse.

