TEL AVIV — La expansión militar de Israel en Siria está elevando la tensión regional, mientras las fuerzas israelíes avanzan para establecer una zona de amortiguamiento en el sur del país.
Qassim Hamadeh despertó el mes pasado con el sonido de disparos y explosiones en su aldea de Beit Jin, en el suroeste de Siria. En cuestión de horas había perdido a dos hijos, una nuera y a sus nietos de 4 y 10 años. Los cinco figuran entre los 13 aldeanos que murieron ese día por acciones de fuerzas israelíes.
Tropas israelíes habían realizado una incursión en la aldea —no por primera vez— con el objetivo, según dijeron, de capturar a miembros de un grupo militante que planeaba ataques contra Israel. Las fuerzas israelíes afirmaron que los militantes abrieron fuego, hirieron a seis soldados y que las tropas respondieron con apoyo aéreo.
Hamadeh, al igual que otros residentes de Beit Jin, rechazó la versión israelí sobre la presencia de militantes en la aldea. Los pobladores aseguraron que vecinos armados se enfrentaron a soldados israelíes a los que consideraban invasores, y que la respuesta fue fuego de tanques y artillería, seguido de un ataque con drones. El gobierno de Damasco calificó el episodio como una “masacre”.
La incursión y otras acciones recientes de Israel dentro de Siria han incrementado la tensión, generado frustración entre la población local y también frustrado las posibilidades —pese a la presión de Estados Unidos— de un deshielo inminente en las relaciones entre ambos países.
Un acercamiento entre Israel y Siria parecía posible en diciembre pasado, después de que rebeldes islamistas sunnitas derrocaran al presidente sirio Bashar Assad, un estrecho aliado de Irán, el principal enemigo regional de Israel.
El presidente interino de Siria, Ahmad al-Sharaa, quien lideró a los rebeldes que tomaron el poder, dijo que no busca un conflicto con Israel. Sin embargo, Israel se mostró desconfiado, citando el pasado militante de al-Sharaa y el historial de su grupo de vínculos con al-Qaida.
Las fuerzas israelíes se movieron rápidamente para imponer una nueva realidad sobre el terreno. Se desplegaron en la zona de amortiguamiento establecida por la ONU en el sur de Siria, junto a los Altos del Golán, territorio que Israel capturó a Siria en la guerra de 1967 y luego anexó, una medida no reconocida por la mayoría de la comunidad internacional.
Israel instaló puestos de control y bases militares, incluso en una colina que domina amplias zonas del territorio sirio, y habilitó plataformas de aterrizaje en el estratégico monte Hermón. Drones de reconocimiento israelíes sobrevuelan con frecuencia las localidades cercanas, mientras residentes reportan patrullas de tanques y vehículos Humvee.
Israel sostiene que su presencia es temporal y busca eliminar remanentes pro-Assad y grupos militantes para protegerse de posibles ataques. Sin embargo, no ha dado señales de una retirada cercana, y las conversaciones entre ambos países para alcanzar un acuerdo de seguridad no han arrojado resultados.
La situación en el vecino Líbano, que comparte frontera con Israel y Siria, y la guerra de dos años en Gaza entre Israel y el grupo militante palestino Hamas, alimentan entre los sirios el temor de que Israel busque una ocupación permanente del sur sirio.
Israel mantiene fuerzas en el sur del Líbano más de un año después de que un alto el fuego mediado por Estados Unidos pusiera fin a la última guerra con Hezbollah. Ese conflicto comenzó un día después del ataque de Hamas contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, cuando Hezbollah lanzó cohetes en apoyo a su aliado.
Las operaciones israelíes en Líbano, que incluyeron bombardeos a gran escala y una incursión terrestre el año pasado, debilitaron severamente a Hezbollah. Hoy Israel controla cinco puntos estratégicos en colinas del sur libanés, realiza ataques aéreos casi diarios contra presuntos objetivos del grupo y mantiene vuelos de drones de vigilancia, además de incursiones terrestres ocasionales.
En Gaza, donde un acuerdo de alto el fuego de 20 puntos impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump estableció una tregua entre Israel y Hamas, también se prevé la creación de zonas de amortiguamiento bajo control israelí incluso después de una eventual retirada de más de la mitad del territorio que Israel aún ocupa.
En una reunión de líderes regionales y figuras internacionales realizada este mes en Doha, Qatar, al-Sharaa acusó a Israel de utilizar amenazas “imaginarias” para justificar acciones agresivas.
“Todos los países apoyan una retirada israelí” de Siria hasta las líneas previas a la caída de Assad, afirmó, y añadió que es la única vía para que Siria e Israel “puedan emerger en un estado de seguridad”.

