TOKIO.— La economía de Japón apenas logró volver a un crecimiento modesto en el cuarto trimestre, quedando muy por debajo de las expectativas del mercado en una prueba clave para el gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi, en un contexto en el que las presiones por el costo de vida siguen afectando la confianza y la demanda interna.
Recién salida de una contundente victoria electoral, la administración de Takaichi se prepara para impulsar la inversión mediante gasto público focalizado con el objetivo de sostener el consumo y revitalizar el crecimiento.
Los datos publicados el lunes ponen de relieve el desafío que enfrentan los responsables de la política económica, justo cuando el Bank of Japan reiteró su compromiso de seguir subiendo las tasas de interés y normalizar la política monetaria tras años de costos de financiamiento ultrabajos, en medio de una inflación persistente y un yen débil.
“Los esfuerzos de la primera ministra Takaichi por reflacionar la economía a través de una política fiscal más expansiva parecen acertados”, señaló Marcel Thieliant, jefe para Asia-Pacífico en Capital Economics.
El producto bruto interno de la cuarta economía del mundo creció a una tasa anualizada de 0,2% en el trimestre octubre-diciembre, según datos oficiales, muy por debajo del 1,6% estimado en promedio por un sondeo de Reuters. Apenas logró volver a terreno positivo tras una contracción revisada de 2,6% en el trimestre anterior.
En términos trimestrales, el avance fue de apenas 0,1%, también por debajo de la estimación mediana de 0,4%.
“Esto muestra que el impulso de recuperación no es muy fuerte”, afirmó Kazutaka Maeda, economista del Meiji Yasuda Research Institute. “El consumo, la inversión de capital y las exportaciones —áreas que esperábamos que impulsaran la economía— no han sido tan sólidos como preveíamos”.
La debilidad del crecimiento mantendrá a los inversores atentos a la promesa de campaña de Takaichi de suspender el impuesto al consumo, una medida que generó turbulencias en los mercados japoneses por el temor a un deterioro fiscal en un país que ya carga con la mayor deuda del mundo desarrollado.
“De hecho, una actividad económica débil aumenta las probabilidades de que Takaichi no solo avance con la suspensión del impuesto a los alimentos, sino que también apruebe un presupuesto suplementario en la primera mitad del año fiscal que comienza en abril, en lugar de esperar hasta fin de año”, sostuvo Thieliant.
Los analistas proyectan que Japón seguirá expandiéndose gradualmente este año, aunque el débil desempeño del cuarto trimestre sugiere que la economía podría tener dificultades para funcionar a pleno.
“Que la economía logre un crecimiento sostenible dependerá en gran medida de que los salarios reales vuelvan firmemente a terreno positivo”, indicó Shinichiro Kobayashi, economista principal de Mitsubishi UFJ Research and Consulting.
Una encuesta del Japan Center for Economic Research mostró que 38 economistas prevén un crecimiento anualizado promedio del PBI de 1,04% en el primer trimestre y de 1,12% en el segundo.
Los economistas consideran que el último informe de PBI probablemente no altere las decisiones de política del Banco de Japón, aunque la histórica victoria electoral de Takaichi ha incrementado la atención del mercado sobre si la primera ministra, de perfil más acomodaticio, renovará su presión para mantener las tasas bajas.
“Aunque el PBI mostró crecimiento positivo esta vez, el impulso fue débil y, dado que es necesario evaluar el impacto del alza de tasas de diciembre, la probabilidad de una nueva suba en el corto plazo parece haber disminuido”, señaló Takeshi Minami, economista jefe del Norinchukin Research Institute.
La dinámica inflacionaria del país subraya además las tensiones de política entre el gobierno y el banco central. Kobayashi, de Mitsubishi UFJ, por ejemplo, espera que la autoridad monetaria priorice el control de la inflación.
“Más que temer que esta suba de tasas frene la economía, el foco del Banco de Japón probablemente esté en cómo contener la inflación”, afirmó.
El consumo privado, que representa más de la mitad del producto, creció 0,1% en octubre-diciembre, en línea con lo previsto por el mercado. Se desaceleró frente al 0,4% del trimestre previo, lo que indica que los elevados costos de los alimentos siguen presionando el gasto de los hogares.
FACTOR TRUMP
La inversión de capital, un motor clave del crecimiento impulsado por la demanda privada, también avanzó a un ritmo moderado de 0,2% en el cuarto trimestre, frente al 0,8% esperado por el sondeo de Reuters.
Históricamente, la inversión es un dato volátil y futuras revisiones podrían mostrar que la economía llevaba más impulso hacia 2026 del que sugieren las estimaciones iniciales.
Aun así, la economía tiene terreno por recuperar, especialmente mientras su industria manufacturera enfrenta el desafío de adaptarse a una administración estadounidense más proteccionista bajo el presidente Donald Trump.
De hecho, la demanda externa neta —exportaciones menos importaciones— no aportó nada al crecimiento del cuarto trimestre, frente a un lastre de 0,3 puntos en el período julio-septiembre.
Las exportaciones registraron una caída más moderada después de que Estados Unidos formalizara un arancel base del 15% sobre casi todas las importaciones japonesas, por debajo del 27,5% aplicado a los automóviles y del 25% inicialmente amenazado para la mayoría de los otros bienes.
“El impacto de los aranceles parece haber alcanzado su punto máximo en julio-septiembre, pero a juzgar por los últimos resultados, existe al menos cierta posibilidad de que las empresas mantengan una postura algo cautelosa en adelante”, concluyó Maeda.

