LIMA — La candidata conservadora Keiko Fujimori ganó las elecciones presidenciales de Perú por un ajustado margen y logró finalmente llegar al poder en su cuarto intento por alcanzar la jefatura del Estado.
Según el escrutinio definitivo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), divulgado este lunes, Fujimori obtuvo 50,14% de los votos, frente al 49,87% del candidato de izquierda Roberto Sánchez, una diferencia de apenas 49.641 votos tras la revisión de miles de actas observadas correspondientes al balotaje del 7 de junio.
Al hablar con la prensa frente a su domicilio, Fujimori celebró el resultado, aunque señaló que aguardará la proclamación oficial del Jurado Nacional de Elecciones.
«Sabemos que nuestro país está prácticamente dividido y tenemos la enorme responsabilidad de escuchar a ambos lados», afirmó.
Primera mujer en llegar a la presidencia
Con este resultado, Keiko Fujimori se convierte en la primera mujer elegida presidenta del Perú y se suma a una nueva generación de líderes latinoamericanos que llegaron al poder con propuestas de mayor firmeza en materia de seguridad y políticas económicas favorables al mercado.
Hija del expresidente Alberto Fujimori, asumirá el cargo el próximo 28 de julio para un mandato de cinco años y se convertirá en la novena presidenta del país en apenas una década marcada por una profunda inestabilidad política.
Un país dividido
La escasa diferencia entre ambos candidatos refleja la fuerte polarización política que atraviesa Perú.
Roberto Sánchez había denunciado presuntas irregularidades en el voto de los peruanos residentes en el exterior y convocado a movilizaciones antes de conocerse el resultado definitivo.
El dirigente de izquierda adelantó que no reconocerá el gobierno de Fujimori, aunque los observadores internacionales concluyeron que el proceso electoral se desarrolló con normalidad.
Mayor respaldo parlamentario
A diferencia de varios de sus antecesores, Fujimori comenzará su mandato con una posición legislativa relativamente más sólida.
En las elecciones parlamentarias de abril, su partido obtuvo 22 de los 60 escaños del Senado, convirtiéndose en la principal fuerza de oposición y asegurándose una representación suficiente para bloquear eventuales intentos iniciales de destitución presidencial.
Durante la campaña, Fujimori presentó su candidatura como una alternativa para recuperar la estabilidad institucional después de años de crisis, destituciones y cambios de gobierno, pese a que su propio espacio político tuvo un rol relevante en varias de esas disputas.
Agenda promercado
Las propuestas económicas de la presidenta electa fueron bien recibidas por el mercado y el sector empresarial, preocupados por el rumbo de una de las economías más estables de América Latina.
Fujimori prometió mantener la Constitución de 1993, impulsada durante el gobierno de su padre y considerada una de las bases del crecimiento económico que permitió a Perú convertirse en uno de los principales exportadores mundiales de minerales y frutas.
Además, se comprometió a:
- Reducir la burocracia.
- Impulsar la inversión privada.
- Preservar la independencia del banco central.
Mano dura contra el crimen
La seguridad fue uno de los principales ejes de su campaña.
Fujimori reivindicó el legado de su padre en la lucha contra los grupos guerrilleros maoístas durante la década de 1990 y prometió endurecer las políticas contra la delincuencia.
Entre sus propuestas figuran:
- Deportar a todos los inmigrantes indocumentados que cometan delitos.
- Militarizar las fronteras.
- Construir megacárceles inspiradas en el modelo implementado por El Salvador para combatir el crimen organizado.
«Al igual que mi padre, tengo el coraje para enfrentar al crimen», sostuvo durante la campaña electoral.

